Un enfoque sobre cómo la seguridad afecta de manera diferente a hombres y mujeres en Chile, así como el impacto de la violencia de género.

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La seguridad es un derecho fundamental que debería ser garantizado para todos los ciudadanos de un país. Sin embargo, en Chile, como en muchas otras naciones, la percepción y la vivencia de la seguridad varían significativamente entre hombres y mujeres. Este fenómeno no solo se manifiesta en la experiencia cotidiana frente a la delincuencia, sino que también se entrelaza con la problemática de la violencia de género, que ha alcanzado niveles alarmantes y requiere una atención urgente.

La percepción de la seguridad

Estudios y encuestas revelan que hombres y mujeres experimentan y perciben la inseguridad de manera diferente. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y otros estudios de seguridad pública, un porcentaje mayor de mujeres reporta sentirse insegura en espacios públicos, especialmente en horarios nocturnos. Esta sensación de vulnerabilidad puede estar vinculada a una serie de factores, entre ellos la exposición al acoso callejero y la violencia sexual, que son experiencias que muchas mujeres enfrentan en su vida diaria.

En contraste, los hombres tienden a tener una percepción más positiva de su seguridad, a menudo considerando sus interacciones en la calle, en el transporte público y en sus comunidades desde una perspectiva diferente. Esto no implica que los hombres no experimenten victimización; sin embargo, las dinámicas sociales hacen que estas experiencias sean interpretadas de otra manera.

La violencia de género: un problema estructural

La violencia de género en Chile es un tema persistente y profundamente arraigado. Según datos del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, las denuncias por violencia intrafamiliar y feminicidio han aumentado en los últimos años, una tendencia que se ha visto exacerbada por la pandemia del COVID-19. El confinamiento y el aislamiento social han incrementado el riesgo para muchas mujeres que se ven obligadas a compartir el hogar con sus agresores.

La violencia de género no solo se manifiesta en el ámbito privado, sino que también tiene repercusiones en la esfera pública. Esta violencia perpetúa un ciclo de miedo, en el que las mujeres se sienten limitadas en sus movimientos y actividades diarias. Asimismo, las políticas de seguridad a menudo no abordan adecuadamente las necesidades específicas de las mujeres, lo que genera un desamparo frente a situaciones de riesgo.

Estrategias para una seguridad inclusiva

Es fundamental desarrollar políticas de seguridad que reconozcan y aborden las diferentes realidades que enfrentan hombres y mujeres en Chile. Algunas estrategias que pueden contribuir a una mayor equidad en la seguridad incluyen:

  1. Políticas de educación y sensibilización: Implementar programas de educación dirigidos a hombres y mujeres que fomenten el respeto, la igualdad de género y la no violencia. Sensibilizar a la población sobre la importancia de la denuncia y el apoyo a las víctimas de violencia de género.

  2. Fortalecimiento de la denuncia y acceso a servicios: Facilitar el acceso a servicios de apoyo para las víctimas de violencia, incluyendo líneas telefónicas, refugios y acompañamiento legal. Asegurarse de que las fuerzas del orden estén capacitados para manejar casos de violencia de género de manera empática y efectiva.

  3. Participación de las mujeres en la toma de decisiones: Incluir a mujeres en el desarrollo de políticas de seguridad y en la planificación urbana, asegurando que sus preocupaciones y necesidades sean escuchadas y atendidas.

  4. Fomento de espacios seguros: Crear espacios públicos diseñados para ser seguros y accesibles para todas las personas, independientemente de su género, edad o condición física. Mejorar la iluminación, la vigilancia y la planificación de rutas.

  5. Monitoreo y evaluación de políticas: Establecer mecanismos de seguimiento para evaluar la efectividad de las políticas de seguridad, asegurando que se ajusten a las realidades en constante cambio que afectan a hombres y mujeres.

Conclusión

La seguridad en Chile es un tema que requiere una comprensión matizada de cómo se experimenta de manera diferente según el género. La violencia de género es un desafío crítico que afecta la vida de muchas mujeres y que debe ser abordado con urgencia y sensibilidad. Las políticas de seguridad deben ser inclusivas, garantizando que todos los ciudadanos puedan vivir sin miedo y disfrutar de sus derechos plenamente. Solo así se podrá avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa, donde la seguridad sea un derecho efectivamente garantizado para todos.

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