03/12/2024
El Ministerio Público presenta su primer informe sobre el Crimen Organizado en Chile
Durante la Jornada Nacional de Fiscales Especializados, el Ministerio Público dio a conocer su primer informe sobre la caracterización del Crimen Organizado, llevado a cabo en la sede del organismo persecutor.
Ignacio Castillo, Director de la Unidad Especializada en Crimen Organizado y Drogas, Fiscalía Nacional
El informe ha sido elaborado por la Unidad Especializada en Crimen Organizado y Drogas (UCOD) y ofrece una primera evaluación de esta problemática en Chile, abarcando el período de 2015 a 2023, identificando los principales mercados ilícitos y el perfil de las organizaciones criminales implicadas.
Esta investigación define el crimen organizado como organizaciones dedicadas a actividades ilegales lucrativas, no como grupos aislados realizando delitos, sino como estructuras interrelacionadas que operan en múltiples actividades delictivas. Se incluyen en esta categorización actividades ilícitas como el tráfico de drogas, armas, receptación, tráfico ilegal de migrantes; delitos predatorios como la trata de personas, secuestros extorsivos y extorsiones; así como delitos conexos, como el lavado de activos y homicidios.
El análisis revela que el tráfico de drogas es la actividad principal del Crimen Organizado, la cual también propicia otros delitos conexos como el homicidio y el lavado de activos. Se ha observado un crecimiento constante del microtráfico en áreas urbanas densamente pobladas, extendiéndose a otras regiones del país.
Entre 2015 y 2023, dicho mercado ha permanecido como el principal foco delictivo en Chile, con una predominancia geográfica concentrada en las regiones Metropolitana, de Valparaíso y del Biobío, que son las más pobladas. En el norte del país, el tráfico de drogas y las asociaciones dedicadas a esta actividad parecen ser más prevalentes. El cultivo de drogas se lleva a cabo principalmente en las regiones de Coquimbo, Metropolitana y Valparaíso.
El segundo mercado relevante es la receptación de bienes robados, vinculada a materias primas esenciales para la economía nacional, como el robo de cobre, madera y cajeros automáticos (resurgente en 2024). Dentro de este mercado, destaca el robo y la receptación de vehículos, llevados a cabo mediante técnicas como «portonazos» y «encerronas», que permiten preservar los bienes para su comercialización.
Este submercado cuenta con una estructura delictiva compleja que proporciona una fachada de legalidad, evidenciando la capacidad de infiltración en instituciones públicas (como la creación rápida de empresas, la apertura de giros ante el SII, emisión de facturas falsas y obtención de patentes).
Durante el periodo 2018-2020, el mercado de receptación de vehículos mostró un crecimiento destacado, en parte impulsado por la mayor participación de adolescentes, convirtiéndose en un mercado de iniciación para esta franja etaria.
El robo de vehículos reveló una amplia distribución geográfica, especialmente en Tarapacá, Antofagasta, la Región Metropolitana y Biobío. El robo de madera y su receptación están centrados principalmente en el sur del país, particularmente en Biobío y La Araucanía, mientras que el robo de cables de cobre está más concentrado en la Región Metropolitana. La receptación, en general, se concentra en los principales centros urbanos, reflejando una relación con la densidad poblacional y la actividad comercial.
El tercer mercado incluye delitos asociados a armas, como su porte, tenencia y tráfico, que se relacionan estrechamente con el mercado de drogas, a veces actuando como complemento. Este fenómeno creció significativamente entre 2018 y 2020 en comparación con 2015-2017.
El tráfico de armas se concentra en el sur de la Región Metropolitana, mientras que los homicidios vinculados al crimen organizado se presentan principalmente en la zona central de esta región, con una incidencia secundaria en su zona sur, así como en Valparaíso y Biobío.
El cuarto mercado está compuesto por delitos conexos, como lavado de activos y homicidios, que refuerzan y facilitan las operaciones del mercado de drogas, consolidando el control territorial y maximizando los beneficios ilícitos. El lavado de activos tiene una distribución amplia, destacándose en Tarapacá, Metropolitana y la zona centro-sur del país.
Los homicidios en este contexto tienen una mayor concentración en la zona centro de la Región Metropolitana, con cierta incidencia en su zona sur y en Valparaíso y Biobío.
El tráfico ilícito de migrantes se erige como un quinto mercado con relevancia especialmente en el norte del país. Este mercado ha ganado importancia debido a diversos factores contextualizados, como el cierre de fronteras por la pandemia, intensificando así los flujos migratorios. Esto ha provocado un aumento en las actividades delictivas relacionadas con la explotación de migrantes y la facilitación ilegal de su tránsito.
Por último, el sexto mercado involucra delitos predatorios, incluyendo trata de personas, extorsiones, amenazas y secuestros extorsivos, que aunque aún son menos prevalentes en comparación con otros mercados, demuestran una emergencia geográfica específica, principalmente en el norte y el centro del país.
El tráfico de migrantes y la trata de personas se concentran en el norte de Chile, especialmente en Arica y Parinacota y Tarapacá, debido a su ubicación fronteriza como rutas de tránsito. La Región Metropolitana también es un destino significativo para esta actividad. Los secuestros y extorsiones tienen una distribución más amplia, con alta presencia en el centro y sur del país, particularmente en la Región Metropolitana, atribuible a la densidad poblacional y la vulnerabilidad de los migrantes.
En cuanto a las edades vinculadas a los delitos, se destaca que el robo de vehículos y su receptación son los mercados con mayor representación de imputados jóvenes, de entre 15 y 20 años. Los mercados de consolidación son aquellos de drogas y armas, donde predominan imputados de 20 a 30 años. En general, el rango de mayor incidencia delictiva se observa entre los 30 y 40 años.
Respecto a las nacionalidades, los datos muestran que los imputados chilenos son predominantes en casi todos los mercados ilícitos analizados, exceptuando aquellos relacionados con delitos migratorios, donde predominan los extranjeros. Este hallazgo indica la especialización de ciertos grupos en delitos asociados al contexto migratorio.
El estudio también resalta un aumento de la violencia, evidenciada por el incremento de homicidios vinculados a disputas territoriales entre organizaciones criminales, el uso intensivo de armas de fuego para el control territorial, así como un aumento en extorsiones, amenazas y secuestros.
Se observan patrones emergentes en otros mercados que sugieren que las organizaciones criminales han diversificado sus actividades, incluyendo delitos contra la propiedad y la reventa de bienes robados (vehículos, madera, cobre, etc.), comercio de armas, delitos predatorios y tráfico ilícito de migrantes y trata de personas.
Según el informe del Ministerio Público, se constatan innovaciones y uso de tecnología avanzada, como el empleo extensivo de redes sociales para la distribución de drogas, incluyendo servicios de entrega a domicilio. Se han sofisticado las estrategias para ocultar fondos ilícitos, recurrido con mayor frecuencia a empresas de fachada y criptomonedas.
Además, se ha registrado un incremento de actividades por parte de organizaciones criminales extranjeras, altamente especializadas en mercados de tráfico de drogas, tráfico ilícito de migrantes y delitos predatorios. Estas organizaciones utilizan a Chile como ruta de tránsito, especialmente para la cocaína, y su disputa territorial tiende a resultar en actos de violencia significativa.
Las dificultades en el control fronterizo han facilitado el desarrollo de actividades delictivas por parte de grupos dedicados al tráfico ilícito de migrantes y trata de personas. Esta población migrante a menudo es objeto de extorsiones una vez asentada en el país, con una alta cifra de delitos no denunciados debido a la vulnerabilidad de las víctimas.
La diversificación e integración de mercados delictivos por parte de organizaciones criminales, particularmente entre tráfico de drogas, armas y lavado de activos, fortalece la resiliencia de estas redes. Esta diversidad delictual permite a las organizaciones afrontar contingencias y consolidar su control territorial.
Se observa un aumento preocupante en las incautaciones de drogas sintéticas, lo que podría desencadenar una emergencia sanitaria. Las cifras de incautaciones también indican un riesgo de crecimiento en el consumo de fentanilo.
Con Información de www.fiscaliadechile.cl