Desde el despacho oval de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump, acompañado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció este viernes 21 de marzo que Boeing ha sido la empresa elegida para desarrollar y construir el futuro avión de combate tripulado de dominación aérea de próxima generación (NGAD), que llevará el nombre de F-47 y con la que se planea reemplazar a los Lockheed Martin F-22 Raptor hacia finales de esta década.
Después de varios meses de incertidumbre sobre cuál empresa, Boeing o Lockheed Martin, sería la ganadora del multimillonario contrato, valorado en $20.000 millones, para el desarrollo y construcción del futuro caza tripulado de sexta generación que equipará los escuadrones de combate de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF), la Administración Trump ha decidido que el gigante Boeing será responsable de introducir en servicio la nueva generación de aviones de combate que transformará las reglas del enfrentamiento aéreo tal como se conocen actualmente.
Se prevé que el futuro F-47 entre en operación antes de 2029; será el primer avión de combate basado únicamente en planos preliminares y no en un prototipo de prueba. Sin embargo, la USAF ha aclarado durante el concurso que la próxima generación de cazas deberá ser más rápida, maniobrable y furtiva que cualquier modelo anterior, para operar sin restricciones en la región del Indo-Pacífico, donde deberá superar a los cazas chinos de quinta generación existentes, como el Chengdu J-20 Mighty Dragon o el Shenyang J-31/J-35 Gerifalte, así como a los futuros desarrollos que China ya está trabajando.
Foto: De izquierda a derecha, el teniente general Dale R. White, el general David W. Allvin, el presidente Donald Trump y el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth. (Foto: White House)
Se espera que el futuro F-47 opere en los nuevos escenarios de combate aéreo definidos por la USAF, donde el avión tripulado NGAD funcionará en conjunto con los futuros sistemas aéreos avanzados semiautónomos conocidos como aeronaves de combate colaborativo (CCA), interactuando ambos con tecnología de inteligencia artificial, lo que les proporcionará una ventaja táctica sobre sus adversarios, ampliando así los beneficios que les ofrecerán sus avanzados sensores y armamento de nueva generación.
En relación a la posible venta del futuro F-47 a otros países, el presidente Trump comentó: “Podríamos ofrecer una versión con capacidades reducidas a ciertos aliados, nos gustaría disminuirla aproximadamente en un 10%, lo que tiene sentido porque algún día podrían dejar de ser aliados”.
El retraso en la elección de la empresa encargada de construir el NGAD durante la Administración del expresidente Biden se debió a que, en junio del año pasado, el exsecretario de la USAF, Frank Kendall III, suspendió el programa días antes de adjudicar el contrato de desarrollo, argumentando que se necesitaba una mejor evaluación de los escenarios operativos y los costos de fabricación de la nueva aeronave. Posteriormente, en diciembre, el Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea determinó que contar con un avión de sexta generación como el NGAD sería estratégico y táctico para asegurar la victoria en futuros escenarios de combate aéreo en los que participe Estados Unidos.
Nueva generación de motores
Los futuros F-47 están concebidos para ser impulsados por el motor ganador del programa de Propulsión Adaptativa de Próxima Generación (NGAD), en el que participan General Electric Aerospace con su XA102 o el XA103 de Pratt & Whitney. Ambos motores incorporarán una nueva arquitectura de tres flujos que permitirá aumentar el flujo de derivación en modo crucero, logrando así una reducción del consumo de combustible superior al 20% y, como resultado, una ampliación de su alcance.
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