La Armada de Chile ha logrado un nuevo logro en el Territorio Chileno Antártico con la edificación del faro «Piloto Pardo» en la remota Isla Decepción, situada al sur del Canal Brannfield. El patrullero oceánico OPV-83 «Marinero Fuentealba», perteneciente a la Tercera Zona Naval, llevó a cabo esta obra fundamental para la seguridad marítima en dos fases operativas durante su comisión 2024-2025, reforzando así la presencia soberana de Chile en los mares australes.
El comandante del OPV-83 «Marinero Fuentealba», Capitán de Fragata José Sandino De Ruyt, resaltó el esfuerzo logístico en un entorno desafiante: Superamos un desafío complejo ante condiciones meteorológicas adversas, demostrando la capacidad de la Armada para operar en la Antártica con equipos multidisciplinarios. La obra fue concluida el 21 de marzo, coincidiendo con el 78° aniversario de la primera señal marítima antártica en la Base «Capitán Arturo Prat», e involucró a especialistas del Centro Zonal de Señalización Marítima de Punta Arenas, el pelotón de Vigilancia y Control de aguas interiores «VICAI» del Destacamento de Infantería de Marina (DIM) N°4 «Cochrane» y profesionales de la Dirección de Seguridad y Operaciones Marítimas (DIRSOMAR).
La construcción se realizó en dos etapas: entre el 11 y 12 de marzo se levantó una base de concreto de 3×3 metros, trasladando materiales con el helicóptero naval Airbus HH-65 «Dauphin» N-56. Después de un periodo de secado, del 18 al 21 de marzo se instalaron baterías, cableado y la luz del faro, con el apoyo del helicóptero Airbus BO-105 Bolkow N-64. Ambos aeronaves, del Grupo Aeronaval Sur, desafiaron vientos de 25 a 30 nudos, completando la misión en pocos días sin incidentes.
Francisco Cerda, ingeniero de DIRSOMAR, destacó las dificultades técnicas: El frío extremo exigió técnicas especiales para el fraguado del hormigón, ajustadas a los plazos operativos del buque. Por su parte, el Cabo 1° IM Claudio Sumaret expresó su orgullo: Contribuir a este faro, que será guía para buques nacionales e internacionales, es una experiencia enriquecedora.
El OPV-83 «Marinero Fuentealba» y sus medios aeronavales
Construido por Astilleros y Maestranzas de la Armada de Chile (ASMAR) en Talcahuano e incorporado en 2014, este patrullero oceánico clase OPV (Offshore Patrol Vessel) desplaza 2.100 toneladas, con 80,6 metros de eslora y una autonomía de 30 días. Equipado con un cañón Leonardo Compatto de 76/62 mm y dos motores Wartsila de 4.080 kW, alcanza 22 nudos y un rango de 8.000 millas náuticas. Su casco reforzado y sistemas anticongelantes lo hacen ideal para aguas antárticas.
El helicóptero Airbus BO-105 Bolkow N-64, con capacidad de 2.500 kg como peso máximo de despegue y apto para operar con vientos adversos entre 25 y 30 nudos, fue crucial para las maniobras logísticas en el exigente clima antártico. Por otro lado, el HH-65 «Dauphin» N-56, fue fundamental en el traslado de módulos y materiales, operando desde la cubierta de vuelo del OPV-83 «Marinero Fuentealba.» Esta misión reafirma el papel de la Armada como un operador antártico de primer nivel, 78 años después de su primer fanal en el continente blanco.
La obra, que requirió varios días de trabajo en dos ventanas operativas, enfrentó vientos constantes y temperaturas extremas. Finalmente, con el OPV-83 «Marinero Fuentealba» de regreso en Punta Arenas el 24 de marzo, esta misión no solo refuerza la presencia chilena en la Antártica, sino que posiciona a la Tercera Zona Naval como un actor estratégico en el continente blanco, heredero de una tradición que comenzó hace casi ocho décadas. (Luis Andrés Lautaro)
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