Desde el comienzo de su segundo mandato el 20 de enero, Donald Trump ha provocado un cambio radical en el panorama estratégico internacional en Estados Unidos. Sus ambiciones en relación al canal de Panamá, Groenlandia y Canadá, así como sus planes de expulsar a aproximadamente 2,5 millones de palestinos de Gaza y de cumplir con la promesa de su campaña de negociar la paz en la guerra de Ucrania exclusivamente con Rusia, dejando de lado a la Unión Europea y a Ucrania, han generado un terremoto en la geopolítica mundial, cuyas consecuencias son difíciles de predecir.