En conmemoración del 2 de abril, el Ejército de Chile llevó a cabo un emocionante salto de paracaidismo militar en la zona de Pequenco desde los aviones Airbus DS CN-235-100M y C-212-300 de la Bave. Además, se realizó un desfile en la Brigada de Operaciones Especiales (BOE) Lautaro para celebrar el 60° aniversario de la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales (Escpar y Fes) y del Batallón de Paracaidistas Nº1 Pelantaru.
Paracaidistas revisando su equipo en el aeródromo de Peldehue antes de su lanzamiento en Pequenco. Firma Ejército de Chile
Esta unidad fue establecida el 2 de abril de 1965 con el nombre de Batallón de Paracaidistas del Ejército y luego recibió el honorífico título de General Bernardino Parada Moreno, en reconocimiento al comandante en jefe de la institución que promovió su creación y crecimiento.
De acuerdo al Ejército de Chile, a lo largo de su trayectoria, esta unidad ha proporcionado formación en especialidades como Paracaidismo Básico Militar, Comandos, Combate Especial, y diversas subespecialidades como Jefe de Salto, Guía de Lanzamiento, Técnico de Empaque, y Mantenimiento de Paracaídas. También instruye en Salto Libre Militar, Francotirador, Buzo Táctico, Guía Aéreo Adelantado, Asalto Aéreo e Instructor de Comandos, entre otros, asegurando contar con personal altamente capacitado para operar en diversos terrenos.
Paracaidistas abordando un avión de transporte Airbus DS CN 235 100M de la Brigada de Aviación de Ejército en el aeródromo de Peldehue. Firma Ejército de Chile
Actualmente, la Escpar y Fes fundamenta la preparación de los soldados de operaciones especiales en una formación integral, caracterizada por la investigación y la certificación constante, aplicando los valores militares y manteniendo la rigurosidad en los procesos docentes de operaciones aerotransportadas, para preparar soldados que cumplan con los estándares del Ejército.
Paracaidistas, hasta el final
Los primeros paracaidistas recibieron instrucción y formación a principios de los años 60 por personal del Ejército de Estados Unidos en Panamá. El general Parada designó en 1964 a los capitanes Dante Iturriaga y Florencio Fuentealba a fin de realizar en el Fuerte Sherman de Estados Unidos los cursos que establecerían las bases para la creación del Batallón de Paracaidistas. Los oficiales lograron su insignia de paracaidista en octubre de 1964, después de realizar cinco saltos de calificación.
Efectivos realizando salto con paracaídas Airborne Systems T-11 en Pequenco. Firma Ejército de Chile
Posteriormente, del 13 de abril al 7 de mayo de 1965, diez paracaidistas del Ejército de Chile se graduaron en Panamá. Más tarde, en un entrenamiento conjunto con la FACh, el 23 de julio de 1965, realizaron saltos el 19 y 20 de agosto desde un avión C-47 con paracaídas T-10 en la base aérea de Colina. La fecha del 20 de agosto se estableció como el Día del Paracaidista, coincidiendo con el natalicio de Bernardo O’Higgins.
En 1966, tras la participación de oficiales y suboficiales en un curso de paracaidistas impartido por el Ejército de Estados Unidos, se inauguró el primer curso de paracaidistas en Peldehue, con instructores de ambos países. Este curso incluyó a 40 cabos alumnos de la Escuela de Infantería y 52 suboficiales del Ejército, marcando el comienzo de la formación de paracaidistas dentro de la institución.
Paracaidistas en la ceremonia efectuada en Pequenco. Firma Ejército de Chile
En los años siguientes, se hizo hincapié en el estudio de nuevas modalidades de tácticas, técnicas, y en la logística, material y equipo necesario para unidades de Fuerzas de Operaciones Especiales y Aerotransportadas, promoviendo la consolidación de estas capacidades militares. En 1978, la primera promoción de mujeres paracaidistas militares se graduó, abriendo el camino para futuras generaciones femeninas del Ejército.
Hoy en día, el curso de paracaidismo militar básico se divide en dos etapas. En la fase terrestre, los estudiantes son entrenados y evaluados en diversas canchas de la BOE Lautaro, como arnés suspendido, arnés de columpio, caídas de aterrizaje, avión simulado y torre de salto. En la fase aérea, desde 2025, los alumnos realizan cuatro saltos administrativos diurnos y dos nocturnos, con o sin equipo de combate, usando el paracaídas Airborne Systems modelo T-11, introducido en 2021.
Un legado que trasciende
El director de la Escpar y Fes, coronel Juan Moncada, destacó la rica historia, presente y futuro de la especialidad, afirmando que “promociones de oficiales, suboficiales y soldados, con una visión audaz hacia el futuro y perseverancia, no solo han cambiado la historia de nuestras Fuerzas Armadas, sino que han establecido el estándar de exigencia y valor para las generaciones futuras”.
Paracaidistas de la BOE Lautaro en el desfile del 60° aniversario de la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales en Peldehue. Firma Ejército de Chile
El comandante de la BOE Lautaro, general de brigada Javier Abarzúa, subrayó que la escuela sostiene y fundamenta el núcleo de la capacidad operativa de la brigada, lo cual se ha reflejado en la organización y participación en ejercicios conjuntos y combinados, como Pacific Dagger, Southern Fenix y Estrella Austral junto a fuerzas de Estados Unidos y España.
El suboficial Raúl Contreras, quien participó en el salto conmemorativo en Pequenco, expresó: “Es un honor pertenecer a esta escuela y continuar con el legado de los antiguos especialistas que ayudaron a forjar las especialidades impartidas aquí”.
Desfile en la ceremonia del 60° aniversario de la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales en las instalaciones de la BOE Lautaro en Peldehue. Firma Ejército de Chile
Uno de los pioneros del paracaidismo militar en la institución, el brigadier (r) Jorge Pantoja, comentó: “Participar en la conmemoración de estos 60 años es muy emotivo, ya que junto con el capitán Dante Iturriaga nos esforzamos mucho para cimentar el paracaidismo militar. Para mí, es un gran placer poder saludar a los paracaidistas actuales que son grandes soldados”.
El suboficial mayor (r) Juan Ortiz, quien pertenece a la generación de paracaidistas de 1965, señaló que, “a pesar del notable avance tecnológico, en el aspecto humano continuamos siendo los mismos valientes guerreros y especialistas”.