La Armada española ha solicitado a Navantia un análisis de viabilidad para la construcción de un portaviones convencional o tipo CATOBAR (Catapult Assisted Take-Off But Arrested Recovery) que permita operar aeronaves de despegue y aterrizaje convencional, en contraste con los AV-8B Harrier utilizados en los buques “Dédalo”, “Príncipe de Asturias” y el actual “Juan Carlos I”, que pueden despegar y aterrizar verticalmente (Vertical Take Off and Landing o VTOL), aunque generalmente despegan en corto utilizando la rampa o sky jump (Short Take Off and Vertical Landing o STOLV).
Así lo ha afirmado el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), Almirante General Antonio Piñeiro Sánchez. Este buque todavía tardará en llegar, al extremo de que ni siquiera se menciona en el plan “Armada 2050”, presentado el año pasado, en el cual sí se incluían, por ejemplo, dos nuevos LHD de mayor tamaño que el actual “Juan Carlos I”, como analizamos a finales del
año pasado
.
Esto genera más incertidumbres que certezas, ya que uno de los principales objetivos de la Armada durante la última
década
ha sido encontrar un reemplazo para el AV-8B como elemento de ala fija embarcada, dado que se prevé su baja en 2034. Para este fin solo hay
una alternativa
en el mercado, el F-35B de la estadounidense Lockheed Martin.
En su momento, analizamos su posible entrada según los presupuestos aprobados en
2023
, en los cuales había dos partidas para la adquisición de aviones de combate. En concreto, el “avión sustituto del AV-8B y del C.15M segunda fase” contaba con una asignación de 6.200 millones de euros, de los cuales ya en 2023 se habían contemplado 90. Aunque no se hizo público más detalle, el hecho de que se “mezclara” el reemplazo del Harrier con la segunda fase del sustituto del C.15M sugiere una
compra conjunta del F-35 con aviones F-35B para la Armada y F-35A de despegue y aterrizaje convencional para el Ejército del Aire y del Espacio.
Sin embargo, la inclinación del Ministerio de Defensa hacia los sistemas de procedencia europea ha continuado complicando las opciones del F-35 en España. Si sumamos esto a la posibilidad de contar con un portaviones CATOBAR en la Armada, la única opción europea disponible es el Rafale M de la francesa Dassault. Mientras tanto, Francia opera este avión en su portaviones nuclear “Charles de Gaulle”,
Italia
y el Reino Unido han optado por el F-35B para sus portaviones.
Recientemente nos hemos enterado que Italia tiene la aspiración de adquirir un portaviones de propulsión
nuclear
, y que el Reino Unido adquirirá aviones
F-35A
para la Royal Air Force, que hasta ahora solo opera el F-35B como la Royal Navy, con el propósito de incrementar su capacidad de disuasión nuclear. Ante este contexto, el F-35C se presenta como la opción de Lockheed Martin de avión embarcado de despegue y aterrizaje convencional, utilizado exclusivamente por la Fuerza Aérea y los marines estadounidenses.

Aviones de combate Harrier en la cubierta del Juan Carlos I (Armada)
Actualmente, es complicado determinar si este futuro portaviones convencional surge como resultado de no adquirir el F-35B y optar por una alternativa europea como el Rafale M, o si la Armada, al igual que el resto de las ramas de las Fuerzas Armadas, prefiere diversificar sus fuentes de suministro, teniendo varios proveedores de aviones de combate para no estar sujeto a potenciales restricciones políticas o industriales, algo que ya ocurre con los F-18 y el Eurofighter y que podría suceder en el futuro con el Eurofighter y el F-35 o el Eurofighter y el Rafale.
Este nuevo portaaviones, aún en espera de los resultados del estudio, tendría un desplazamiento cercano a las 40.000 toneladas (frente a las 26.000 del “Juan Carlos I”) y estaría equipado con catapultas de tipo electromagnético, como las que utilizan Estados Unidos y China en sus modernos portaviones. También dispondría de helicópteros, alcanzando un total de treinta aeronaves. Anteriormente, Navantia ya había realizado estudios de este tipo, aunque hasta la fecha no se han concretado, siendo el único astillero que ha construido un portaviones para un cliente internacional como el “
Chakri Naruebet
” construido para la Real Marina de Tailandia.
La disponibilidad de varios buques con capacidad para operar aeronaves permitiría a la Armada operar simultáneamente en diferentes escenarios, incluso en lugares lejanos como el Indo-Pacífico, donde ha demostrado su interés por participar en coaliciones internacionales. (José Mª Navarro García)
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