Hace veinte años, el 9 de septiembre de 2005, la Armada de Chile alcanzó un hito significativo al izar por primera vez el pabellón nacional en el Submarino Clase Scorpene SS-23 O’Higgins durante una ceremonia que simbolizó su incorporación oficial a la Fuerza de Submarinos. Este evento, realizado en el contexto del proyecto Neptuno, marcó la llegada del primer submarino de la clase Scorpène, desarrollado en colaboración entre los astilleros franceses de DCNS (ahora Naval Group) y los españoles de Navantia. El O’Higgins, que llegó al puerto de Valparaíso el 12 de diciembre de 2005, no solo fue el primer submarino de esta clase en entrar en servicio en Chile, sino también el primero a nivel mundial, estableciendo a la Armada chilena como un referente en capacidades submarinas en la región.

El proyecto Neptuno, un esfuerzo conjunto entre Chile, Francia y España, permitió a la Armada integrar tecnología de vanguardia a través de los submarinos Scorpène, diseñados para llevar a cabo misiones de patrullaje, defensa costera y proyección de poder naval. Estos submarinos son reconocidos por su sigilo, autonomía y capacidad para integrar sistemas de armas avanzados, convirtiéndolos en herramientas estratégicas para la defensa nacional. El SS-23 O’Higgins, junto a su gemelo, el SS-22 Carrera, ha sido fundamental en la modernización de la flota submarina chilena, asegurando la protección de los intereses marítimos del país.

A 20 años de este acontecimiento, la Armada de Chile se prepara para un nuevo reto, la recuperación de media vida del submarino O’Higgins. Este proceso, encabezado por la dotación de la unidad bajo la supervisión del Contraalmirante Federico Saelzer, Comandante en Jefe de la Fuerza de Submarinos, tiene como objetivo modernizar los sistemas del submarino para mantenerlo como el más avanzado de la flota chilena. “La responsabilidad de llevar a cabo esta recuperación recae en nuestra dotación, con el fin de asegurar que el O’Higgins siga siendo un pilar de nuestra capacidad operativa”, destacó el Contraalmirante Saelzer en una reciente declaración divulgada a través de las redes oficiales de la Armada.

El vigésimo aniversario del izamiento del pabellón en el O’Higgins es no solo una ocasión para celebrar los logros alcanzados, sino también para reafirmar el papel crucial de la Fuerza de Submarinos en la defensa de la soberanía marítima de Chile. Con una trayectoria de excelencia operativa y un futuro prometedor tras su modernización, el SS-23 O’Higgins continúa siendo un activo clave de la Armada chilena. (Luis Andrés Lautaro)

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