La Armada de Chile celebró el martes 9 de septiembre el 20 aniversario de servicio del submarino de ataque SS-23 General O´Higgins. Esta unidad de la clase Scorpène fue nombrada en honor al destacado prócer de la independencia nacional, cuya visión de un Chile como país oceánico lo llevó a establecer la primera Escuadra Nacional.
El avanzado diseño, discreción, velocidad, gran capacidad de escucha, precisión y poder destructivo del armamento embarcado, junto con la notable autonomía de esta unidad y su gemelo SS-22 General Carrera, permite que la Fuerza de Submarinos de la Marina de Chile enfrente exitosamente amenazas provenientes de buques, aeronaves antisubmarinas, submarinos y minas.
Su incorporación es el resultado del proyecto Neptuno, que permitió reemplazar los submarinos del tipo Oberon por plataformas capaces de hacer frente de manera efectiva a buques de superficie equipados con sonares activos o pasivos; aeronaves antisubmarinas con radar y detector de anomalías magnéticas; submarinos de propulsión nuclear y convencional de última generación, y campos minados.
El Scorpène fue presentado al proyecto Neptuno por el consorcio franco-español DCN/Bazan, actualmente Naval Group y Navantia. Este modelo se destacó entre la lista corta del U209/1400 MOD debido a ser el más silencioso, poseer la mayor cantidad de armas, contar con un sistema de recarga más rápido y alcanzar mayor profundidad, además de cumplir con los requisitos financieros establecidos por la institución. El contrato para la construcción de los dos submarinos, valorado en 420 millones de dólares, fue firmado el 17 de diciembre de 1997.
El SS-23 General O´Higgins comenzó su construcción en Cherburgo, Francia, en 1999, y la ceremonia oficial de entrega se realizó en ese puerto el 9 de septiembre de 2005. Bajo el mando del capitán de fragata Cristián Figari, zarpó el 17 de octubre de ese mismo año y llegó por primera vez al puerto chileno de Valparaíso el 12 de diciembre.
Características del SS-23 General O´Higgins
Los Scorpène son submarinos diesel-eléctricos de última tecnología diseñados para realizar misiones de guerra antisubmarina, antisuperficie y operaciones especiales. Utilizan la experiencia adquirida en la construcción del casco hidrodinámico de los submarinos de ataque nuclear (SSN) Amethyste/Rubis de la Marina Nacional de Francia, y su casco de presión tipo 80 HLES les permite alcanzar una profundidad de 350 metros. Su diseño hidrodinámico, con proa en forma de albacora y un número mínimo de apéndices, reduce el riesgo de detección por ruido radiado al exterior.
Los submarinos de la clase Scorpène de la Armada de Chile miden 66,4 metros de eslora, 8 metros de manga total incluyendo hidroplanos, 16,4 metros de puntal total y 5,4 metros de calado medio. Desplazan 1.711 toneladas sumergidos, alcanzan una velocidad de 21 nudos bajo el agua y poseen una autonomía de 6.500 millas náuticas a 8 nudos en superficie.
Incorporan el Sistema Táctico de Combate Submarino (Subtics) de Naval Group y la suite de sonares TSM2233 MK 2 de Thales, que incluye un sonar de casco de frecuencia media con sistema de búsqueda activa/pasiva; un sonar cilíndrico de largo alcance para detección acústica panorámica en 360º en modo pasivo; un sonar de interceptación de búsqueda activa; un sonar de flanco para detección pasiva y un sonar de alta resolución para identificación de obstáculos y minas.
Dispone de seis tubos lanzatorpedos de 533 mm, capaces de disparar torpedos pesados, misiles o sembrar minas. El sistema automático de manejo y recarga permite disparos en salva. Cada submarino puede transportar un máximo de 18 torpedos o misiles o bien 30 minas. En cuanto a armamento, utilizan torpedos Black Shark Advanced de Leonardo y misiles antibuque Exocet SM-39 de MBDA.
La Armada de Chile está implementando el programa de recuperación de media vida del SS-23 O´Higgins. Estos trabajos, que se realizan en la planta industrial Talcahuano de Astilleros y Maetranzas de la Armada (Asmar) con el apoyo del personal de la Fuerza de Submarinos, permitirán a la unidad incorporar nuevas capacidades y mantenerse a la vanguardia tecnológica para afrontar los desafíos de la guerra submarina.