En la Plaza Grau del Callao, como es costumbre, se celebró el 204º aniversario de la Marina de Guerra y el 146º de la histórica gesta del Gran Almirante del Perú, Miguel Grau Seminario, al mando del icónico Monitor «Huáscar», durante el Combate Naval de Angamos en 1879 en el contexto de la Guerra del Pacífico. El evento fue presenciado por la Presidenta de la República, Dina Boluarte, el Ministro de Defensa, César Astudillo Chávez, y el Comandante de la Marina de Guerra del Perú, Javier Bravo de Rueda, junto a los Comandantes Generales del Ejército, Fuerza Aérea y Policía Nacional del Perú.



Durante su discurso, el Almirante Bravo de Rueda, quien asumió la Comandancia General de la Marina a principios de agosto, destacó que «la Marina de Guerra del Perú se presenta como una institución moderna, con una visión estratégica clara y proyectos destinados a fortalecer la defensa y contribuir al desarrollo nacional», mencionando que «la reforma y modernización de la Industria Naval es un eje fundamental de esta visión».



Subrayó que «el fortalecimiento del Servicio Industrial de la Marina no solo garantiza la construcción y el mantenimiento de unidades modernas, sino que también impulsa la industria nacional, genera empleo y contribuye al crecimiento económico», añadiendo que «cada buque construido en Perú es una afirmación de desarrollo tecnológico y un símbolo de la capacidad de los peruanos para forjar su propio destino». Finalmente, expresó que «la institución se está preparando para enfrentar los desafíos de la seguridad marítima del Siglo XXI: la protección de los recursos pesqueros, la lucha contra el tráfico ilícito de drogas, la prevención de la contaminación y la participación en operaciones multinacionales de paz y seguridad. Estos retos requieren no solo buques modernos, sino también personal altamente capacitado y comprometido con la ética del servicio».



Por su parte, la Presidenta Boluarte destacó la labor de más de 31,000 miembros de la Marina de Guerra, señalando que «cumplen con valentía la misión de enfrentar a los remanentes del terrorismo y al narcotráfico, y contribuyen al fortalecimiento de la política exterior peruana, a través de campañas científicas a la Antártida, con nuestro buque BAP Carrasco, y de nuestra embajada itinerante, el buque escuela a vela BAP Unión». Además, agregó que «la Marina de Guerra es una institución dedicada al desarrollo de la industria nacional, compromiso que se refleja en el fortalecimiento de la industria naval y en la modernización de la flota, mediante la incorporación de tecnologías de vanguardia. Esta tarea permite que las fuerzas navales enfrenten los desafíos actuales y futuros de manera efectiva y favorece el desarrollo del país, a través de la creación de empleos, la formación de mano de obra calificada y la reactivación de la industria local».



La ceremonia finalizó con un desfile que incluyó a Batallones de Cadetes de la Escuela Naval (ESNA), del Centro de Instrucción Técnico Naval (CITEN) y de la Escuela Nacional de Marina Mercante «Miguel Grau», así como Destacamentos de las Fuerzas de Infantería de Marina y de Operaciones Especiales (COMFOES), además de la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (DICAPI). También participaron varios vehículos blindados como el RAM MK-3 y LAV II Caimán (8×8). Para cerrar, se lanzó una ofrenda floral en memoria del Almirante Grau desde la Fragata Misilera BAP Bolognesi (FM-57), flanqueada por el Buque Multipropósito BAP Pisco (AMP-156), las Fragatas BAP Palacios (FM-56) y BAP Quiñones (FM-58), la Corbeta BAP Guise (CC-28) y la Patrullera Marítima BAP Río Tumbes PM-208, frente al embarcadero de la Escuela Naval.







Proclama por el 204º Aniversario de creación de la Marina de Guerra del Perú




Reproducimos el discurso durante el acto del Almirante Javier Bravo de Rueda, Comandante General de la Marina de Guerra del Perú:



“Nos reunimos para conmemorar el mes de la Marina de Guerra del Perú y rendir homenaje al Gran Almirante Miguel Grau Seminario. Esta fecha no solo nos invita a recordar a quienes, con honor y sacrificio, forjaron el destino de nuestra institución naval, sino también a reafirmar los valores y principios que nos definen como nación marítima. En este acto evocamos más de dos siglos de servicio continuo a la patria y rendimos tributo al ejemplo moral y profesional de Miguel Grau, cuya grandeza trasciende fronteras y épocas.



La Marina de Guerra del Perú nació junto con la República, en las agitadas jornadas de la independencia. Fue desde el mar que se aseguró la libertad, y en los mares del pacífico donde se consolidó la posibilidad de un país soberano. No se puede entender la construcción de un Perú libre y moderno sin reconocer el papel esencial de esta institución naval, que ha sabido defender la soberanía, salvaguardar los intereses nacionales y proyectar la presencia del Estado hasta los confines más lejanos de nuestro territorio.



A lo largo de más de doscientos años, la Marina de Guerra ha sido protagonista en los episodios más decisivos de nuestra historia. Desde la acción de nuestro fundador, el Vicealmirante Martín Jorge Guise, caído en defensa de la naciente república, hasta la heroica resistencia de nuestros marinos en la Guerra del Guano y Salitre, la institución ha demostrado que el valor y la disciplina son virtudes transmitidas de generación en generación.



Sin embargo, la historia de la Marina no se limita al ámbito bélico. Desde sus inicios, ha sido promotora del desarrollo, integrando territorios, impulsando industrias y generando conocimiento. En la selva, los buques fluviales hicieron posible fundar la ciudad de Iquitos y vincular la vasta amazonía con el resto del país. En el Lago Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, los vapores navales llevaron soberanía y progreso a las comunidades a su alrededor. En los puertos del Callao y Paita, la defensa de nuestros recursos marítimos afirmó la condición del Perú como estado soberano ante flotas extranjeras; mientras que en los astilleros del Servicio Industrial de la Marina se construyeron los primeros buques de alto bordo en Sudamérica, marcando el inicio de una industria naval nacional que, hasta hoy, constituye un orgullo y un motor de progreso.



La proyección internacional de la Marina de Guerra del Perú también ha sido reconocida. Desde el envío de unidades al puerto de San Francisco en el siglo XIX para proteger a los comerciantes peruanos, hasta la reciente circunnavegación del BAP «Unión», la institución ha desempeñado funciones de diplomacia naval, llevando la presencia del Perú a escenarios globales. Esta vocación de integración internacional continúa en nuestros días, con una participación activa en operaciones de paz y en foros de cooperación marítima, reafirmando que el Perú es un país que mira al mundo desde el mar.



En los ámbitos tecnológico, científico y médico, la Marina ha sido pionera. Fue la primera en la región en contar con submarinos y en lanzar un misil desde el mar. En el ámbito interno, el Centro Médico Naval realizó con éxito el primer trasplante de órgano en el país. Asimismo, nos proyectamos hacia el continente blanco, consolidando la condición del Perú como país antártico. Hoy, el Buque Oceanográfico BAP «Carrasco», uno de los más modernos de su tipo en el hemisferio, simboliza la continuidad de esa tradición de ciencia y tecnología al servicio de la nación. A esto se suman los avances en comunicaciones, ingeniería naval y sistemas que fortalecen tanto la defensa como el desarrollo nacional.



Todo este recorrido histórico y científico se basa en un fundamento esencial: los valores. La Marina de Guerra del Perú ha formado, a lo largo de generaciones, hombres y mujeres imbuidos del espíritu de honor, disciplina, lealtad y servicio a la nación. Estos valores se manifiestan en la vida cotidiana de quienes navegan nuestros mares, vigilan nuestros ríos o sirven en los lugares más remotos del territorio. También se reflejan en la vocación humanitaria de la institución, presente en emergencias por desastres naturales, campañas de salud, operaciones de rescate y apoyo a las poblaciones más vulnerables. Así, la Marina no solo defiende la soberanía, sino que también actúa como un instrumento de cohesión social y esperanza para los peruanos.



En este mes de la Marina, el recuerdo de Miguel Grau nos convoca con especial fuerza. Grau fue un marino ejemplar y un peruano íntegro. Su figura trasciende el heroísmo militar y se convierte en un referente ético. El Caballero de los Mares nos enseñó que la grandeza no radica solo en la victoria, sino en la humanidad, en la compasión hacia el adversario y en la coherencia entre ideales y acciones. No obstante, no debemos perder de vista los desafíos del presente y del futuro. Hoy, la Marina de Guerra del Perú se presenta como una institución moderna, con una visión estratégica clara y proyectos destinados a fortalecer la defensa y a contribuir al desarrollo nacional. En un mundo en el que los mares son escenario de disputas económicas, tecnológicas y ambientales, la defensa de los intereses marítimos del Perú exige contar con una marina equipada, preparada e innovadora.



La reforma y modernización de la Industria Naval constituyen un eje fundamental de esta visión. El fortalecimiento del Servicio Industrial de la Marina no solo asegura la construcción y el mantenimiento de unidades modernas, sino que también impulsa la industria nacional, crea empleo y contribuye al crecimiento económico. Cada buque construido en el Perú es una declaración de desarrollo tecnológico y un símbolo de la capacidad de los peruanos para forjar su propio destino. La Marina, al liderar este proceso, no solo cumple con su misión militar, sino también con su compromiso con el desarrollo integral de la nación.



Asimismo, la institución se prepara para enfrentar los desafíos de la seguridad marítima del Siglo XXI: la protección de los recursos pesqueros, la lucha contra el tráfico ilícito de drogas, la prevención de la contaminación y la participación en operaciones multinacionales de paz y seguridad. Estos desafíos requieren no solo buques y sistemas modernos, sino también personal altamente capacitado y comprometido con la ética del servicio. Por ello, la Marina continuará priorizando la formación integral de sus miembros, asegurando que cada marino sea un ejemplo de profesionalismo, disciplina y amor a la patria.



Para finalizar, recordar el mes de la Marina de Guerra del Perú y del Gran Almirante Miguel Grau significa renovar un compromiso: reconocer que nuestra institución naval, con más de dos siglos de servicio, sigue siendo columna vertebral de la soberanía y el desarrollo; afirmar que el mar, los ríos y los lagos no son fronteras, sino caminos de integración y futuro; y, sobre todo, asumir que el legado de Grau nos insta a estar a la altura de la historia”.

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