Desde agosto del año pasado, la administración del presidente Donald Trump ha llevado a cabo un intenso refuerzo del Comando Sur de los Estados Unidos (USSOUTHCOM), lo que representa el mayor despliegue militar estadounidense en el Caribe en varias décadas. Con una fuerza estimada de más de 10.000 efectivos, distribuidos entre bases terrestres y unidades navales, el objetivo declarado es aumentar la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo en la región. No obstante, fuentes del Pentágono citadas por los periódicos estadounidenses The Washington Post y The New York Times han indicado que el verdadero propósito sería presionar directamente al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.