Según los analistas de Marketsandmarkets, el mercado de sistemas anti-UAS (sistemas de aeronaves no tripuladas) está en rápida expansión y se prevé que se multiplique por más de tres veces hacia 2030. Las últimas proyecciones indican que este sector alcanzará los 6,640 millones de dólares en 2025 y se estima que llegará a 20,310 millones de dólares en 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) del 25.1%.
Esta expansión se debe a que las fuerzas de defensa priorizan el desarrollo de arquitecturas sólidas y adaptativas para hacer frente a las amenazas aéreas en constante cambio. La demanda de sistemas integrados que faciliten la fusión de radares, sensores de radiofrecuencia, cargas útiles electroópticas/infrarrojas y unidades de mando en plataformas terrestres, navales y aéreas está aumentando. Además, el incremento de ataques asimétricos mediante drones subraya la necesidad de sistemas avanzados de detección, seguimiento y comunicación en los marcos de C4ISR y vigilancia. Simultáneamente, los programas de modernización de defensa a nivel global están impulsando la implementación de sistemas seguros y resilientes para centros de mando, guerra electrónica y unidades móviles antidrones. Estas soluciones se fundamentan en tecnologías compactas con blindaje electromagnético, diseñadas para ofrecer un rendimiento operativo constante en entornos hostiles y competitivos.
Predominio de los sistemas terrestres
Se anticipa que el segmento de sistemas terrestres dominará este mercado debido a su amplio despliegue en bases militares, fronteras, aeropuertos e instalaciones gubernamentales. Estos sistemas combinan radar, sensores de radiofrecuencia, cámaras electroópticas/infrarrojas y unidades de interferencia en una arquitectura centralizada capaz de detectar, rastrear y neutralizar drones en tiempo real. Su operación en configuraciones fijas, móviles y transportables los convierte en una opción ideal para la protección de grandes áreas. Los avances continuos en la clasificación de amenazas mediante inteligencia artificial y módulos de guerra electrónica refuerzan aún más su predominancia en el ecosistema anti-drones.
Demanda de sistemas de alcance ampliado
Se espera que el segmento de alcance extendido (> 50 km) lidere el mercado de sistemas contra aeronaves no tripuladas (C-UAS), impulsado por la creciente necesidad de capacidades de vigilancia e intercepción a largo alcance para la defensa de fronteras y operaciones en el campo de batalla. Los sistemas C-UAS de alcance extendido integran tecnología de sensores multicapa, inhibidores de alta potencia y sistemas de energía dirigida, capaces de detectar y neutralizar drones a distancias considerables. Las fuerzas armadas están adoptando estos sistemas C-UAV para proteger infraestructuras críticas y mejorar sus capacidades de alerta temprana. El desarrollo continuo de tecnologías láser y de microondas de alta energía fomenta aún más la expansión de esta categoría en aplicaciones de defensa.
Rápido crecimiento del mercado en Norteamérica
Geográficamente, se estima que Norteamérica será la región de mayor crecimiento en el sector de sistemas contra aeronaves no tripuladas (C-UAS), impulsada por significativos presupuestos de defensa, el aumento de iniciativas de seguridad nacional y la rápida adopción de plataformas anti-UAV impulsadas por inteligencia artificial. El Departamento de Defensa y el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. están invirtiendo de manera sustancial en sistemas multidominio antidrones para proteger bases, garantizar la seguridad aeroportuaria y realizar vigilancia fronteriza. Las frecuentes incursiones de drones en instalaciones sensibles han acelerado los programas de adquisición y las colaboraciones de I+D entre los principales fabricantes de equipos originales (OEM). Esta evolución, junto con continuas demostraciones tecnológicas y la creciente adopción comercial en sectores de seguridad pública e infraestructura crítica, está impulsando una mayor expansión del mercado regional.
Con Información de revistaseguridad.cl