La Armada de Chile ha suscrito un acuerdo con la Universidad de Chile para implementar un programa de inteligencia artificial con el objetivo de fortalecer sus capacidades tecnológicas en áreas como el análisis de datos, la toma de decisiones y la automatización de procesos. Este convenio forma parte de una agenda más amplia de modernización que incluye proyectos como la renovación de aeronaves de entrenamiento y la preparación para FIDAE 2026, donde Chile busca consolidarse como un referente regional en defensa y aeroespacio.
El acuerdo con la Universidad de Chile permitirá desarrollar algoritmos y soluciones de IA aplicadas a ámbitos como la vigilancia marítima, el mantenimiento predictivo de plataformas, la gestión de la información oceanográfica y herramientas de ciberseguridad. Para una marina que opera en un teatro marítimo tan extenso como el chileno, la capacidad de procesar grandes volúmenes de datos en tiempo real es tan crucial como las propias plataformas que navegan o vuelan; de esta forma, la IA se convierte en un multiplicador de fuerza que puede suplir las limitaciones en número de unidades o personal.
Paralelamente, la preparación para FIDAE 2026 avanza con más de un centenar de expositores confirmados y un alto nivel de ocupación en la feria, situando a Santiago en el mapa de las principales exhibiciones de defensa y aeroespacio del hemisferio sur. Asimismo, proyectos como el nuevo avión de entrenamiento nacional (Pillan II / T-40 “Newén”) buscan posicionar a la industria local, liderada por ENAER, como un proveedor regional de plataformas básicas de instrucción, reemplazando modelos como el PC-7 Pilatus de la Armada.
El desafío para Chile consiste en integrar estos esfuerzos en un auténtico ecosistema de innovación en defensa: unir la formación en IA, la experiencia operativa de la Armada, la industria (ENAER, FAMAE, empresas tecnológicas) y el ámbito académico bajo agendas compartidas. En un contexto internacional donde la IA se incorpora a sistemas C4ISR, guerra electrónica y defensa cibernética, no hacerlo podría conducir a un rezago que limite la autonomía estratégica del país.
En los próximos años, el éxito de estos programas se evaluará menos por la cantidad de convenios y más por la capacidad de la Armada y del sistema de defensa chileno para incorporar soluciones concretas, como sistemas de apoyo a la decisión en los puentes de mando, gemelos digitales de buques y algoritmos para la detección de anomalías en redes críticas. Si se logra este avance, Chile podrá ofrecer a la región no solo plataformas, sino también “sistemas inteligentes” desarrollados internamente.
Con Información de elradar.cl