La Fuerza Aérea de Chile ha comenzado la preparación del ejercicio aéreo internacional “Salitre 2026”, mientras que el Ministerio de Defensa avanza en la cooperación marítima en el Pacífico Sur, así como en ciberseguridad y gestión de concesiones marítimas. Esto establece una agenda regional que integra entrenamiento conjunto, innovación y diplomacia en defensa.

Desarrollo y contexto estratégico
“Salitre 2026” será un ejercicio multinacional enfocado en practicar una respuesta aérea conjunta ante crisis multidimensionales, abarcando misiones de control del espacio aéreo, protección de fuerzas, asistencia humanitaria y operaciones de superioridad aérea. Esta coordinación, liderada por la FACh, busca garantizar una alta interoperabilidad entre las fuerzas aéreas participantes y reafirmar a Chile como un anfitrión fiable de ejercicios de gran escala en la región.

En el ámbito marítimo y estratégico, la reciente reunión de ministros de Defensa del Pacífico Sur (SPDMM), que se llevó a cabo en Chile por primera vez, ha enfatizado la dimensión tricontinental del país y su papel como «puente» entre América, la Antártica y Oceanía. Durante este encuentro, Chile promovió la creación de un ejercicio militar bienal enfocado en seguridad marítima y asistencia humanitaria, recibiendo respaldo de socios como Australia, Nueva Zelanda y Francia, así como la participación de observadores de Estados Unidos y Japón.

Simultáneamente, la agenda de seguridad y defensa interna avanza en varios frentes: el Ministerio de Defensa ha destacado la aprobación de 6.000 concesiones marítimas y la implementación de nuevas herramientas digitales, además de llevar a cabo ejercicios de ciberseguridad como “Minerva 2025″, que simuló un ciberataque a infraestructura sanitaria con la participación de 90 instituciones. También se está desarrollando el futuro Centro Espacial Nacional y proyectos como el robot “Stelarbot”, destinado a la divulgación y educación en temas espaciales, fortaleciendo así la dimensión espacial dentro de la defensa chilena.

Implicancias para Chile y posibles escenarios
Estas iniciativas marcan una continuidad en la política de defensa chilena: mayor participación en ejercicios conjuntos, enfoque en seguridad marítima y antártica, creciente atención a ciberamenazas y el esfuerzo por integrar la innovación tecnológica con la defensa y la proyección internacional. Para el sistema político y la opinión pública, el reto será entender que esta agenda va más allá de la mera “compra de equipos”, ya que busca garantizar capacidades de respuesta ante crisis complejas, desde desastres naturales hasta ciberataques y situaciones en rutas marítimas globales.

En los próximos años, Chile podría establecerse como un centro de entrenamiento conjunto en el Cono Sur, articulando ejercicios como Salitre, UNITAS y futuras actividades en el Pacífico Sur con una estrategia clara de interoperabilidad, diplomacia de defensa y contribución a la seguridad cooperativa. El mayor desafío será lograrlo en un contexto de restricciones presupuestarias, equilibrando la modernización de capacidades, los compromisos internacionales y la sensibilidad social respecto al gasto en defensa.

Con Información de elradar.cl