Mientras los gobiernos y las industrias «se preparan» para la transición hacia la
criptografía poscuántica (PQC),
la prioridad más urgente y esencial del inventario criptográfico es crear un listado exhaustivo de estándares y protocolos que dependen actualmente de la criptografía.
En retrospectiva, la decisión de los organismos de normalización de no considerar de manera adecuada el impacto de la adopción de criptografía PQC en los protocolos hasta después de que el NIST los estandarizara ha resultado en años de valioso tiempo perdido para la migración.
Según el Global Risk Institute, se estima que hay entre un 19% y un 34% de probabilidad de que en menos de 10 años haya un ordenador cuántico capaz de romper los principales sistemas criptográficos que se utilizan hoy en Internet. La Unión Europea ha establecido plazos para la transición hacia una criptografía cuántica segura: el despliegue comenzará en 2026, finalizará en 2030 para usos críticos y en 2035 para todos los sistemas restantes. Pero, ¿una hoja de ruta es suficiente por sí sola? ¿Cómo pueden las empresas prepararse y avanzar? ¿Qué políticas públicas deberían implementarse y dónde encaja la Ley Cuántica? ¿Qué acciones está tomando América Latina al respecto?
Muchos protocolos de diversas organizaciones de normalización aún no han sido evaluados para determinar el impacto de los nuevos algoritmos de PQC. Este paso es vital, ya que los estándares suelen tener ciclos de revisión prolongados, gobernanza compleja y dependencias intersectoriales profundas.
Sin un mapeo claro y preciso del entorno criptográfico dentro de los estándares, los formuladores de políticas y los implementadores no podrán elaborar un plan de migración realista y coordinado.
Llamado a la acción
Todos aquellos con influencia sobre las organizaciones de normalización deben instarlas a documentar la criptografía utilizada en sus estándares. Esta documentación debería seguir un
formato de informe estandarizado, como el CBOM.
Idealmente, el inventario debería considerar, entre otros aspectos:
- Detalles del protocolo,
- Criptografía utilizada,
- Dependencias de otros estándares que incluyen o definen criptografía,
- Un cronograma realista para la actualización a versiones del estándar con seguridad cuántica.
Este tipo de inventario no solo es una referencia técnica, sino también una herramienta política esencial. Proporciona a las estrategias nacionales, a los reguladores sectoriales y a los operadores de infraestructuras críticas la transparencia necesaria para planificar inversiones, coordinar dependencias y mitigar la incertidumbre sistémica. Además, garantiza que la migración en todo el ecosistema de estándares se realice de manera coordinada, evitando cuellos de botella que podrían retrasar la adopción de la PQC más allá de los plazos exigidos por las prioridades de seguridad nacional y resiliencia económica.
La era de la PQC demanda un nuevo nivel de transparencia por parte de las organizaciones de normalización. Establecer un inventario criptográfico formal para estándares y protocolos es el paso más eficiente y práctico para reducir la incertidumbre sistémica y asegurar que los esfuerzos de migración tanto en el gobierno como en la industria sean sincronizados, ágiles y alcanzables.
Fuente:
Michael Osborne
Con Información de blog.segu-info.com.ar