Mientras los expertos militares europeos discuten la conveniencia de seguir invirtiendo miles de millones en carros de combate que son vulnerables a drones económicos, Francia enfrenta un ciberataque de denegación de servicio que afectó a su servicio postal nacional, La Poste. Este ataque, atribuido a un grupo pro-ruso, resalta que la guerra se libra no solo en el campo de batalla, sino también en línea y en los servicios cotidianos.

Las conclusiones que Europa saca de la experiencia en Ucrania son contundentes: sin superioridad aérea y defensas antiaéreas sólidas, los carros de combate se convierten en objetivos costosos para enjambres de drones y municiones merodeadoras. Tanto los think tanks como los altos mandos militares de la OTAN y Rusia coinciden en que la diferencia de costo-efectividad entre plataformas pesadas y vehículos no tripulados urge a revisar las doctrinas, adquisiciones y las cadenas logísticas.

Por otro lado, una ofensiva de denegación de servicio distribuida (DDoS) interrumpió las plataformas digitales de La Poste poco antes de Navidad, afectando tanto la entrega de paquetes como el funcionamiento de su división bancaria en línea. Esta acción fue atribuida por medios europeos al grupo Noname057(16), vinculado a campañas pro-rusas dirigidas a infraestructuras críticas en Occidente. La inteligencia interna francesa (DGSI) está investigando el caso, en un contexto en el que los servicios europeos dedican cada vez más tiempo a rastrear interferencias rusas, además de vigilar amenazas terroristas.

Además, se ha sumado un reciente ataque a los servidores de correo del Ministerio del Interior francés y otros incidentes que reflejan un patrón de “guerra híbrida permanente”, donde ciberataques, campañas de desinformación y presión militar se combinan para socavar la cohesión social y la capacidad de respuesta estatal.

Para Chile, el caso europeo actúa como un espejo de advertencia:

  • La digitalización de servicios como Correos de Chile y la banca estatal los convierte en objetivos vulnerables ante actores estatales y criminales en un contexto geopolítico cada vez más polarizado.
  • El sistema de inteligencia y las Fuerzas Armadas deben reconocer que la frontera entre defensa externa y seguridad interna es difusa en el ciberespacio, lo cual requiere marcos claros de colaboración entre DINE, Jena, CSIRT, Carabineros y Policía de Investigaciones.
  • El debate europeo sobre la relevancia del carro de combate ante la amenaza de drones coincide con los proyectos en Chile para el mantenimiento y eventual reemplazo de plataformas acorazadas, así como con la integración de sistemas anti-dron y de guerra electrónica.

A corto plazo, Francia y la UE buscarán fortalecer sus capacidades de ciberdefensa, probablemente endureciendo regulaciones, compartiendo más inteligencia y avanzando hacia esquemas de sanciones contra actores cibernéticos hostiles. A mediano plazo, el verdadero desafío será si Europa logra convertir las lecciones de Ucrania y de estos ataques híbridos en una modernización coherente de sus fuerzas. Para Chile, este escenario sugiere la necesidad de acelerar una agenda de resiliencia cibernética y revisar las doctrinas sobre el uso de medios pesados antes de comprometer inversiones a largo plazo.

Con Información de elradar.cl