China intensifica su control sobre Taiwán con los ejercicios militares «Justice Mission 2025».

China llevó a cabo hoy una nueva jornada de los ejercicios militares “Justice Mission 2025” en torno a Taiwán, utilizando fuego real y simulaciones para bloquear los principales puertos de la isla, lo que incrementa la tensión en el estrecho y pone a prueba la capacidad de respuesta de Taipei y sus aliados.

Las maniobras abarcan diversas áreas marítimas y aéreas alrededor de Taiwán, e incluyen salvas de artillería, operaciones aéreas y despliegues navales destinados a simular un cerco operativo sobre la isla. Fuentes en Taiwán informan que hay una presencia constante de decenas de aviones de combate, buques de guerra y unidades de la guardia costera china, operando a distancias más cercanas que en ejercicios anteriores. Esto sugiere una campaña gradual para normalizar la presencia militar de Pekín cerca del espacio taiwanés.

El mensaje estratégico abarca varios niveles. Internamente, refuerza la narrativa del Partido Comunista sobre la «inevitabilidad» de la reunificación y la disposición de usar la fuerza para conseguirlo. En el ámbito regional, busca disuadir a terceros –especialmente a Estados Unidos, Japón y Australia– de intensificar su apoyo militar a Taipei, demostrando la capacidad de China para imponer costos crecientes al tránsito marítimo y aéreo en un corredor crucial para el comercio global. La comunicación se intensifica con la difusión de imágenes y carteles oficiales que muestran martillos golpeando los puertos de Keelung y Kaohsiung, subrayando la intención de cortar las líneas de abastecimiento de la isla.

Para Chile, el endurecimiento del cerco militar en el estrecho de Taiwán tiene consecuencias directas: una escalada prolongada podría afectar las rutas de suministro de mercancías y componentes tecnológicos hacia la cuenca del Pacífico, aumentar los costos de las primas de seguros marítimos y tensar las relaciones con aliados clave como Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, con los que Santiago mantiene vínculos económicos y de defensa. La expansión del poder naval chino en el Pacífico occidental también se relaciona con las discusiones en Chile sobre la presencia oceánica, la construcción naval y la vigilancia de rutas estratégicas.

A corto plazo, es probable que Pekín continúe realizando ejercicios militares intensos alrededor de Taiwán mientras evalúa la respuesta de Washington y sus aliados, sin cruzar abiertamente la línea hacia un conflicto directo. Taipei, por su parte, seguirá optando por la contención comunicacional y el fortalecimiento de su defensa asimétrica. Los principales riesgos se concentran en posibles incidentes involuntarios –como colisiones, errores de cálculo o fallas en el mando y control– que puedan escalar rápidamente. Para países como Chile, el escenario aconseja monitorear de cerca la evolución de las reglas de encuentro aéreo y naval en el Indo-Pacífico, así como fortalecer la planificación de contingencias logísticas ante posibles interrupciones del comercio marítimo en Asia oriental.

Con Información de elradar.cl

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