El ransomware de 2025 como una amenaza estratégica emergente.

Los informes de 2025 revelan un aumento significativo en los ataques de ransomware a nivel global, con miles de incidentes documentados y un notable cambio de enfoque del robo de datos hacia la interrupción de operaciones, posicionando el ciberespacio como un frente estratégico en la seguridad nacional.

Este año se ha registrado una cifra récord de ataques de ransomware, afectando a empresas, gobiernos locales, servicios de salud e industrias críticas, con un aumento considerable respecto al año anterior. Las plataformas de monitoreo en tiempo real reportan diariamente nuevas víctimas, desde empresas industriales y logísticas hasta organizaciones sin fines de lucro. La tendencia predominante ha evolucionado de la simple encriptación de datos hacia la paralización intencionada de operaciones, transformando este fenómeno en un riesgo sistémico más que en un meramente tecnológico.

Los ataques ya no hacen distinción entre países desarrollados y economías emergentes; atacan donde existe una combinación de activos valiosos, alta dependencia digital y vulnerabilidades de seguridad. Para los sectores de defensa y seguridad, esto conlleva la posibilidad de interrumpir cadenas logísticas militares, exponer datos sensibles de personal, sabotear sistemas de mando y control, y, en situaciones extremas, afectar servicios esenciales durante crisis o desastres. La respuesta internacional varía desde el fortalecimiento de marcos normativos hasta el desarrollo de nuevas capacidades de cibercomando y el avance en la cooperación público-privada, aunque persiste un notable desequilibrio entre los países.

En el contexto de Chile, que ha apostado por una creciente digitalización de su administración pública, infraestructura crítica y economía, el aumento de ransomware demanda una revisión exhaustiva de la estrategia nacional de ciberseguridad, especialmente en el sector defensa. Esto implica proteger las redes del Ministerio de Defensa y de las fuerzas armadas, garantizar la resiliencia de sistemas de comando y control, asegurar la continuidad operativa de astilleros, arsenales y centros logísticos, así como coordinar con empresas privadas que ofrezcan servicios esenciales. A nivel geopolítico, la integración de Chile en redes de cooperación cibernética con socios extra-regionales será vital para compartir inteligencia, herramientas y mejores prácticas.

El escenario más probable es que el ransomware se establezca como una herramienta híbrida: utilizada por grupos criminales por motivos de lucro, pero también manipulada —de manera directa o indirecta— por actores estatales en contextos de conflicto o presión política. Los riesgos incluyen ataques coordinados a múltiples infraestructuras críticas, campañas de desinformación que acompañen intrusiones técnicas y la utilización del ciberespacio como “campo de batalla” previo a una escalada convencional. Para Chile, la prioridad estratégica es evolucionar de una visión reactiva a una disuasiva y resiliente, desarrollando capacidades de detección temprana, una respuesta articulada entre el Estado y el sector privado, y estableciendo directrices claras de cooperación internacional en ciberdefensa.

Con Información de elradar.cl

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