Presencia de Grupos Armados en Venezuela

La situación en Venezuela se complica por la presencia de varios grupos armados, algunos de los cuales han tenido enfrentamientos entre sí de baja intensidad. A continuación, se enumeran brevemente los principales de estos grupos.

Las imágenes de Venezuela en el contexto internacional muestran, además de las fuerzas de seguridad bolivarianas, a formaciones de civiles armados. Esto resulta sorprendente para quienes están acostumbrados a que el estado tenga el monopolio del uso de la fuerza militar. Excluyendo las fuerzas armadas extranjeras, como las tropas cubanas y los posibles contratistas rusos, abordaremos las diferentes formaciones armadas venezolanas para comprender mejor este fenómeno y sus implicancias.

Carteles militares.

El discurso chavista presenta a los militares como defensores morales contra la corrupción política, pero en la práctica, la élite militar se ha corrompido profundamente, participando en el saqueo de recursos petroleros y en actividades delictivas. Con la caída de los ingresos petroleros, estos militares recurrieron a economías ilícitas como el contrabando de combustible, la minería ilegal y el narcotráfico. Se han formado organizaciones como el Cartel de los Soles y el Cartel de los Oros, compuestas por militares y policías, involucrándose en el narcotráfico y enfrentándose entre sí por el control de la economía criminal, manteniendo solo apariencias de lealtad al estado.

Colectivos.

Los colectivos se dividen en históricos y emergentes. Los históricos surgieron para brindar servicios en comunidades marginadas, pero eventualmente fueron cooptados por el chavismo. Los colectivos emergentes, en cambio, carecen de un trasfondo social y se formaron para controlar a la población, centrándose en la distribución de alimentos y la represión de la oposición. Uno de estos grupos, «Tres Raíces», se convirtió en un brazo paramilitar del régimen, colaborando con las fuerzas de seguridad y participando en actos de violencia contra manifestantes pro democracia.

Disidencias y guerrillas.

Desde su llegada al poder, el régimen chavista mostró afinidad ideológica con grupos guerrilleros colombianos como las FARC y el ELN. Tras los acuerdos de paz, las disidencias de las FARC se establecieron en la frontera con Venezuela, donde se les acusa de recibir apoyo del régimen, utilizado como un refugio seguro frente a las fuerzas colombianas. Estas disidencias ahora controlan territorios fronterizos para actividades criminales.

Mega bandas criminales.

Diversas organizaciones armadas operan en Venezuela, identificándose a veces como anti-chavistas. La cota 905, liderada por Carlos Luis «el Koki», ha establecido control territorial en Caracas, incluso enfrentándose a las fuerzas del gobierno. En represalia, el gobierno reaccionó con operaciones militares, pero la banda respondió con ataques a comisarías y sedes de inteligencia.

Pranes, carros y trenes.

Los «pranes», criminales de alto peligro en el sistema penal, han tomado el control de diversas cárceles, formando pandillas conocidas como «carros» que operan desde adentro hacia afuera. El «Tren del Pacífico» y el «Tren de Aragua» son ejemplos de estas organizaciones que han colaborado con el régimen, comprometidos con represión y control de áreas para mejorar sus propias posiciones de poder.

Estas formaciones armadas poseen lealtades y objetivos diversos, lo que intensifica las rivalidades internas en un contexto de inestabilidad. Una posible caída del régimen chavista podría provocar la huida de miembros de estas organizaciones temerosos de represalias.

Con Información de elradar.cl

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