Es una afirmación relevante de uno de los «padres fundadores» de lo que más tarde se convirtió en la Unión Europea (UE), Jean Monnet, quien iluminó su incierto devenir en momentos clave, donde un punto de inflexión puede marcar el inicio de una recuperación o un colapso. La historia reciente sugiere que la recuperación ha sido la constante, ya sea durante su formación, en la caótica situación de Europa tras la IIGM, en la introducción de la unión monetaria, o en la crisis provocada por la COVID-19, aunque con líderes más enérgicos y un número menor de países por conciliar.
