El concepto de actor estratégico no es de uso común en los Estudios Estratégicos. Lawrence Freedman no lo menciona en su obra Strategy: a history (2013), ni Colin Gray en The strategy bridge: theory for practice (2010). Un estratega se refiere a una persona, mientras que el actor estratégico es una entidad más compleja: puede ser un Estado o una organización multinacional. M.V. Rasmussen emplea el término cuatro veces en The Risk Society at War (2006); en dos ocasiones lo utiliza para definir al actor estratégico como minimizador o maximizador de riesgos, y en las otras dos para mencionar nuevos actores estratégicos (transnacionales), como Al Qaeda (Rasmussen, 2006: 39, 89, 174).
En Strategic Studies: A reader (2008), el término se menciona una vez (en la introducción general) en relación con la afirmación de que «la primacía de la política se aplica no solo a los Estados, sino también a otros actores estratégicos», citando a Al Qaeda como apoyo a esta afirmación (Mahnken y Maiolo, 2008)(1).
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El bloque sino-soviético y tres frentes estratégicos centrales, Zbignew Brzezinsky (El Gran Tablero Mundial, Ed. Paidos, 1998)
En relación con nuevos actores estratégicos (diferentes a los Estados), este término se usa en The European Union and Strategy: An emerging actor (2008); es decir, se examina cómo la Unión Europea (UE) puede considerarse un actor estratégico (Engelbrekt y Hallenberg, 2008). Engelbrekt investiga cómo la UE podría desarrollar un razonamiento y acción estratégica adecuada, señalando que un actor estratégico debería tener la capacidad de pensar y actuar estratégicamente (2008: 10-11). Hallenberg presenta una explicación más detallada sobre las características que idealmente debe poseer un actor estratégico en el sentido clásico:
1. Capacidad para realizar un análisis independiente del entorno, es decir, necesita la habilidad de recopilar y evaluar información de manera autónoma.
2. Capacidad para formular los objetivos que desea lograr y jerarquizarlos.
3. Capacidad para elegir entre los medios posibles que más probablemente contribuirán al logro de los objetivos definidos.
4. Capacidad para implementar en la práctica su estrategia a fin de alcanzar los objetivos planteados.
5. Capacidad para evaluar lo sucedido en una situación dada y aprender de esa experiencia para ser más efectivo en futuras circunstancias similares. (Hallenberg 2008: 3)
Brzezinsky, en lugar de usar el término actor, se refiere a los jugadores geoestratégicos, que son aquellos Estados con la capacidad y voluntad nacional de ejercer poder o influencia más allá de sus fronteras para alterar significativamente las cuestiones geopolíticas en detrimento de los intereses estadounidenses. Estos Estados tienen el potencial o predisposición a actuar de forma voluble en el ámbito geopolítico.
Algunos Estados, ya sea por la búsqueda de grandeza nacional, el cumplimiento de ciertos objetivos ideológicos, el mesianismo político o la expansión económica, intentan alcanzar una posición de dominio regional o global. Están impulsados por motivaciones complejas y profundamente arraigadas, bien expresadas en esta frase de Robert Browning: “…las aspiraciones de un hombre deberían superar su comprensión; de lo contrario, ¿para qué sirve el cielo?”.
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El núcleo fundamental de la seguridad europea. (Brzezinsky, 1998)
Brzezinsky también define los Pivotes Geopolíticos como aquellos Estados cuya importancia se deriva no de su poder o motivaciones, sino de su ubicación geográfica y de las consecuencias que su potencial vulnerabilidad provoca en el comportamiento de otros jugadores geoestratégicos. A menudo, los pivotes geopolíticos son determinados por su geografía, lo que les otorga roles especiales, ya sea facilitando el acceso a áreas importantes o limitando el acceso a ciertos recursos. Asimismo, es crucial reconocer que, aunque todos los jugadores geoestratégicos tienden a ser países significativos y poderosos, no todos los países significativos y poderosos son automáticamente jugadores estratégicos.
El Fin de la Paz
En los últimos meses, drones no identificados han violado el espacio aéreo de la Unión Europea, y al menos diez países, desde Polonia y Rumania hasta los países bálticos e incluso Francia, han presentado informes sobre actividad sospechosa con drones. Esta tendencia resalta la exposición de Europa a las amenazas de seguridad ligadas a la campaña de guerra híbrida de Rusia. Sin embargo, el mayor riesgo para la seguridad europea podría proceder de Estados Unidos, donde la administración del presidente Donald Trump está adoptando una postura de política exterior que combina insularidad y confrontación. Aunque Trump afirma que solo exige a los países de la OTAN que cumplan con sus propios compromisos, especialmente en gasto de defensa, sería imprudente que Europa confiara en que Estados Unidos cumplirá con su parte de cualquier acuerdo.
Sin embargo, fue Trump quien resumió el nuevo enfoque de seguridad de Estados Unidos al afirmar que el “Departamento de Defensa” pasará nuevamente a denominarse “Departamento de Guerra”. Este cambio revierte una decisión de 1949 destinada a transmitir el compromiso de Estados Unidos con la moderación, la legalidad y el control civil sobre las fuerzas armadas, en un contexto en que el país asumía el rol de garante de un orden mundial estable y basado en reglas. Así, se evidencia el abandono por parte de Estados Unidos de dicho orden, que ha sustentado las relaciones internacionales, incluida la cooperación multilateral de base amplia y el compromiso económico mutuamente beneficioso, durante más de ocho décadas. (2)
La única opción
Analizando los postulados que definen lo que puede considerarse un actor estratégico o jugador estratégico, según Brzezinsky, está claro que Europa reúne las condiciones para serlo. La creación de un espacio de movilidad militar hacia 2027, denominado “Schengen militar”, que acelere la movilidad de los ejércitos europeos en preparación ante una posible amenaza rusa, es una opción y un ejemplo de que un mayor compromiso político es esencial para lograrlo. Según el comunicado del ejecutivo, los plazos planteados no deberían superar los tres días laborables, lo que agilizaría significativamente el actual proceso de obtención de permisos, que puede extenderse hasta 45 días.
La Coalición de los dispuestos
La “coalición de los dispuestos” no es una solución adecuada, ya que Europa necesita una sólida «masa de maniobra» capaz de desplegarse rápidamente donde sea necesario.
Europa carece de «habilitadores estratégicos» como sea lift, air lift, Air-Refuelling, ISR, satélites, Defensa Aérea (DA) y sistemas antimisiles. Europa debe ser capaz de movilizar 30 batallones, 30 escuadrones aéreos y 30 buques en Europa del Este (Polonia) dentro de un plazo de 30 días, siguiendo una fórmula del General Mattis de los US Marines, (3) durante su tiempo como Secretario de Defensa en la primera presidencia de Trump, siendo considerado «el adulto más elocuente de la sala». Cabe mencionar que estas no son grandes cantidades, ya que los países europeos de la OTAN cuentan con 100 escuadrones de cazas, 100 buques y 100 brigadas (solo se necesitarían diez). Rusia, por su parte, tiene 90 regimientos regulares y 80 irregulares, aunque sus regimientos son más pequeños que las Brigadas de la OTAN.
Las Fuerzas Necesarias
Lo que Mattis demandaba era contar con 10 Brigadas en dos cuerpos mecanizados para disuadir a Putin. Esta fuerza es similar a la que la OTAN sugirió para Ucrania en la contraofensiva de 2023 en Zaporiyia (aunque los ucranianos dividieron sus fuerzas). Es varias veces más grande que la fuerza que Ucrania envió a Kursk en 2024 y aproximadamente dos tercios de la fuerza utilizada para conquistar Irak en 2003. Francia, Alemania y el Reino Unido disponen de 22 brigadas de combate. Estas 10 brigadas, junto a las 14 del ejército polaco, sin duda representarían un obstáculo para Rusia, comparable a la fuerza empleada para la defensa de Ucrania en 2022. Actualmente, existe el Cuerpo Multinacional del Noreste de la OTAN (Polonia) y el Eurocuerpo, que podrían servir como base para los dos cuerpos de ejército. El 12 de enero, el Comisario Kubilius propuso la creación de un Ejército europeo de 100,000 hombres (4), un número mayor que la propuesta de Mattis.
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Una fábrica de munición de proyectiles de 155
Europa también debe duplicar y triplicar la producción de sus fábricas de defensa y dejar de lado la obsesión por el reparto equitativo del gasto en defensa e industrias entre fronteras. Además, es esencial mejorar las infraestructuras del continente: construir puentes en Europa del Este, desarrollar ferrocarriles, añadir locomotoras diésel (en caso de fallos eléctricos), optimizar puertos, establecer depósitos de combustible, bases y búnkeres, y aumentar la red de fibra óptica.
Conclusión
Es posible que Trump sea recordado por haber impulsado la creación de una nación europea o por haber deshecho 50 años de trabajo en este continente. Lo que está claro es que Europa, con una débil disuasión nuclear, requiere una defensa común. Independientemente de lo que ocurra, Europa no puede perder de vista la naturaleza existencial de los desafíos de seguridad que enfrenta, ni la escasa fiabilidad de Estados Unidos como aliado. Por ello, Europa debe convertirse en un actor estratégico en su propio derecho y, sin un ejército, ese objetivo es utópico. (Juan Ángel López Díaz. Coronel de Infantería de Marina (Ret.) Miembro de AEME, Centro de Pensamiento Naval, Eurodefensa España)
1. The ‘Strategic Actor’ and Public Security Strategy, Knut A. Almström, The Swedish Defence University, Primavera 2015
2. Europe must become a strategic actor in its own right, Ana Palacio, Tomorrows Affairs, 09-10-2025
3. SECDEF Mattis’ New ‘Four Thirties’ Initiative Designed to Reinforce NATO Against Russia, Ben Werner, USNI News, 20-08-2018
4. EU may need 100,000-strong army, says defense commissioner, Joe Stanley-Smith, Politico, 12-01-2024
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