La Fuerza Aérea de Chile (FACh) celebró el 12 de enero a través de sus redes sociales los 28 años de la operación Manu Tama’I (pájaro de guerra), en la que cuatro cazas Northrop Grumann F-5 Tigre III cruzaron parte del Océano Pacífico para llegar a la isla de Rapa Nui (Pascua). Esta conmemoración hizo referencia al aniversario del histórico vuelo del anfibio Manutara hacia ese remoto territorio insular en 1951.
De acuerdo con la FACh, la travesía de los F-5, que en ese momento formaban parte del Grupo de Aviación Nº 7 de la Vª Brigada Aérea ubicada en Antofagasta, tuvo lugar 47 años después del primer vuelo realizado por el capitán de bandada Roberto Parragué hacia el territorio insular, un logro que llevó 19 horas y 22 minutos, usando una aeronave Consolidated modelo PBY 5 Catalina, partiendo desde La Serena.
Los aviones de combate F-5 lograron cubrir los casi 4.000 kilómetros que separan la isla del continente gracias al apoyo del avión de reabastecimiento en vuelo Boeing 707 Águila, así como de un Lockheed Martin C-130 Hercules que transportó un equipo de rescate, y un Gulfstream III, que les brindó información meteorológica.
Dado que se trataba de un extenso e innovador vuelo sobre el océano, el Grupo de Fuerzas Especiales (Grufe) y el SAR implementaron un sistema especial de rescate de tripulaciones en alta mar. Adicionalmente, en caso de emergencia, los aviones tenían la opción de aterrizar en la isla San Félix, situada a 1.000 kilómetros del continente, cerca de Caldera.
Proyección del poder aéreo
La formación despegó desde la base aérea Cerro Moreno en Antofagasta a las 11:30 horas, bajo el mando del entonces comandante en jefe, el general del aire Fernando Rojas Vender. El vuelo se llevó a cabo sin incidentes y a las 17:32 horas, después de aproximadamente cinco horas y media de vuelo, aterrizaron en la losa del aeropuerto Mataveri en la isla de Rapa Nui.
La operación Manu Tama’I representó un hito importante en la historia reciente de la Fuerza Aérea de Chile, demostrando la capacidad de extender las operaciones de combate más allá del territorio continental a través de una planificación meticulosa y un robusto apoyo aéreo. Esta misión mostró un elevado nivel de coordinación, entrenamiento y seguridad operacional en una de las rutas más desafiantes del Pacífico.
Este acontecimiento afianzó la presencia aérea nacional más allá del territorio continental chileno y estableció un precedente claro para el desarrollo futuro de la institución. La experiencia adquirida contribuyó a consolidar capacidades que forman parte de las operaciones de la FACh en la actualidad, manteniendo vigente la proyección estratégica hacia regiones distantes del continente.