La urgencia de desarrollar capacidades técnicas en relación a los drones navales submarinos, específicamente los UUV (Uncrewed Undersea Vehicles), ha llevado a la Marina de los Estados Unidos (United States Navy) a invertir fuertemente en la adquisición de sistemas ya existentes que han demostrado ser eficaces para las tareas previstas.
Recientemente se llevó a cabo un evento que marcó un hito en la producción del UUV Lionfish, un sistema modular de pequeñas dimensiones del cual la United States Navy ya ha recibido los primeros ejemplares de un pedido de 200 realizado en abril del año pasado. Durante el evento se presentó el número 42 de los fabricados hasta la fecha. Los Lionfish son fabricados por HII y resultan de la colaboración entre la Unidad de Innovación de Defensa (DIU, Defense Innovation Unit) y la United States Navy, quienes han decidido adoptar tecnologías comerciales de doble uso que son clave para la obtención de drones navales.
Para el perfeccionamiento de los Lionfish, se ha tomado como base el concepto REMUS 300 de HII, del cual se han vendido más de 700 unidades a un total de 30 países, incluyendo 14 de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Esta plataforma cuenta con una arquitectura modular en la que la United States Navy tiene intención de invertir 347 millones de dólares, con un proceso que se espera esté completo para 2027.
Los drones navales SUUV Lionfish son capaces de alcanzar profundidades de hasta 300 metros y ejecutar misiones a una velocidad máxima de 5 nudos, con una duración operativa de hasta 30 horas, dependiendo de la configuración empleada, la cual varía en capacidad de carga y potencial operativo.
El concepto que maneja la United States Navy se basa en un vehículo autónomo modular que puede ser configurado con diferentes capacidades y sistemas. (HII)
La United States Navy planea utilizar estos pequeños drones navales, que operan bajo el agua, para actividades como la localización y neutralización de minas, la búsqueda de objetos específicos en el fondo marino y otros usos, aprovechando un diseño que pesa entre 48,5 y 70,3 kilogramos, con una batería recargable que les permite operar a distancias de hasta 165 kilómetros del buque de superficie que controla sus movimientos.
Este potencial se logra gracias a equipos del Lionfish, como el sistema de comunicaciones encriptadas Iridium, que también facilita la transmisión de datos recopilados por la cámara de alta definición instalada en su módulo frontal, así como el sonar Marine Sonics MKII de frecuencia dual, caracterizado por una capacidad de resolución de 5 centímetros. (Octavio Díez Cámara)
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