Las tropas de montaña de Chile y Argentina han alcanzado importantes objetivos en la Expedición Binacional “Ejército de Los Andes 2026”, incluyendo la cima del Aconcagua y actividades iniciadas a principios de enero. Esto es significativo porque refuerza la confianza operativa, el entrenamiento en condiciones extremas y la cooperación en un área geográfica donde la movilidad y la logística son cruciales.
Además de su componente histórico y simbólico, esta expedición actúa como un ejercicio de capacidades: planificación conjunta, sostenimiento, comunicaciones, evacuación y operaciones en altitud. En un entorno andino, donde las dificultades geográficas aumentan costos y tiempos, entrenar la interoperabilidad no es solo un gesto ceremonial, sino una inversión en coordinación efectiva para escenarios que van desde rescates hasta apoyo ante desastres, así como para una comprensión compartida del espacio fronterizo.
En un contexto regional donde la seguridad se complica por flujos ilícitos y presiones logísticas, las montañas vuelven a ser un «dominio» que requiere un entrenamiento continuo y una doctrina sólida, no solo presencia.
Para Chile, las lecciones aprendidas son inmediatamente operativas: fortalecimiento de especialidades de montaña, mejora de procedimientos con un país vecino y validación de capacidades de sostenimiento en condiciones extremas. Estratégicamente, esto refuerza una narrativa clave: la defensa también implica cooperación y preparación ante contingencias, especialmente relevante en discusiones sobre despliegue, fronteras y apoyo a la autoridad civil. En términos de industria y logística, los ejercicios continuos incrementan la demanda de equipamiento específico (comunicaciones, vestuario técnico, transporte), creando oportunidades para proveedores nacionales y estándares de interoperabilidad.
Los próximos pasos incluirán institucionalizar las lecciones en programas de entrenamiento conjunto y ampliar componentes técnicos (C2, evacuación, meteorología, y la integración con capacidades aéreas). El riesgo radica en que el ejercicio sea visto como un hito aislado en lugar de un ciclo continuo. Si se logra establecer esta continuidad, Chile reforzará su posición andina y su “capacidad de respuesta” en la frontera, con la cooperación bilateral actuando como un multiplicador de confianza.
Fotografía: Ejército de Chile
Con Información de elradar.cl