La controversia en torno al aparato de seguridad redefine la transición política y aumenta el riesgo de violencia interna.

Reuters informó el 17 de enero de 2026 que Estados Unidos mantuvo conversaciones con Diosdado Cabello meses antes de la operación que resultó en la captura de Nicolás Maduro. Mientras tanto, la presidenta interina Delcy Rodríguez está realizando movimientos para tomar control de la inteligencia y contrainteligencia militar. Esto es crucial, ya que el «centro de gravedad» radica en quién ejerce la coerción, no únicamente en quién ocupa el palacio presidencial.

El panorama en Venezuela se asemeja menos a una transición lineal y más a una negociación armada entre facciones. Cabello, que tiene influencia sobre los servicios de seguridad, la policía y los colectivos, actúa como un factor de veto: puede facilitar la estabilidad o desencadenar la violencia. La designación de nuevas jefaturas por parte de Delcy Rodríguez (incluyendo a la contrainteligencia militar según Reuters) tiene como objetivo reducir ese veto y consolidar un sistema de control. Al mismo tiempo, Estados Unidos parece operar con una estrategia dual: presionar por objetivos políticos y de gobernabilidad, mientras evita un colapso del aparato de seguridad que podría llevar a una guerra interna o a un desborde regional.

Para Chile, el riesgo es de naturaleza regional: el deterioro en Venezuela afecta los flujos migratorios, las redes criminales transnacionales y la presión sobre los sistemas de control fronterizo y de documentación. En el ámbito diplomático, aumenta la necesidad de analizar con precisión a los actores reales de poder (no solo aquellos institucionales) y de coordinar con socios ante posibles crisis humanitarias o quiebres del orden interno.

Se anticipan más cambios en los mandos de seguridad, liberaciones selectivas y demostraciones de fuerza indirectas entre facciones. Riesgo: violencia focalizada si Cabello percibe una amenaza existencial; escenario: una “estabilidad transaccional” a corto plazo con un alto costo en legitimidad, mientras el aparato coercitivo sigue actuando como árbitro del proceso.

Fotografía: Clarin

Con Información de elradar.cl

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