Aumenta la tensión con Irán y se incrementa el riesgo de medidas preventivas.

En Washington se han intensificado los contactos con altos funcionarios de defensa e inteligencia de Israel y Arabia Saudita, enfocados en Irán y posibles escenarios de escalamiento. Esto es relevante, ya que incrementa la tensión estratégica y eleva el riesgo de acciones preventivas y represalias.

La estrategia predominante se basa en la “contención a través de la preparación”: intercambio de inteligencia, planificación de contingencias y presión mediante sanciones y avances tecnológicos. En este contexto, Irán se mantiene como un punto crítico de conflicto debido a tres vectores: sus capacidades de misiles y drones, sus redes regionales y su proyección indirecta, así como los umbrales de disuasión que pueden ser malinterpretados. La coordinación entre aliados puede contribuir a la estabilidad si se mantienen los canales diplomáticos, pero también podría provocar escaladas si se consolida la noción de una ventana de oportunidad.

En el caso de Chile, el principal canal es sistémico: rutas marítimas, seguros, precios de energía y presiones sobre la logística global. Un deterioro sostenido de la situación elevan los costos de importación, afectan la planificación portuaria y pueden incrementar la necesidad de seguridad marítima y cibernética (debido a los efectos colaterales de campañas híbridas).

Se anticipan anuncios sobre nuevas sanciones y controles de exportación, así como señales militares disuasivas que podrían configurar tres posibles escenarios: que se mantenga una disuasión estable con incidentes controlados; que ocurra un escalamiento limitado (ataque o represalia); y finalmente, que se produzca un choque mayor con repercusiones globales en transporte y energía.

Con Información de elradar.cl

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