La Armada de Venezuela prosigue la recuperación de embarcaciones, ahora con el PG-33.

La Armada Bolivariana de Venezuela sigue adelante con la recuperación de sus buques conforme al plan de mantenimiento soberano, que tiene como objetivo aumentar la superioridad operativa de la Flota. En este marco, se llevó a cabo la varada del patrullero guardacostas AB Albatros (PG-33), unidad perteneciente al Escuadrón de Patrulleros de la Estación Principal de Guardacostas TN. Pedro Lucas Urribarrí, en Maracaibo. Una vez finalizada su recuperación funcional, esta embarcación fortalecerá la capacidad de control marítimo, disuasión estratégica y respuesta inmediata en su zona de operación.

La intervención técnica se llevará a cabo en el Muelle Sucre (Patio 2) de Maracaibo y no dependerá exclusivamente de la Dirección de Mantenimiento de la Armada Bolivariana, sino que se ha estructurado bajo un modelo de cooperación interinstitucional donde participará personal técnico de la estatal petrolera venezolana PDVSA, bajo el concepto estratégico de “Fusión Cívico-Militar”. Esta asociación tiene como objetivo reducir las limitaciones externas mediante el uso de infraestructura nacional y mano de obra local calificada, permitiendo que las unidades de patrullaje costero reanuden sus funciones de vigilancia, búsqueda y salvamento, así como la protección de la soberanía en la estratégica cuenca del Lago de Maracaibo y el Golfo de Venezuela.

Puesta a punto de 6 buques desde enero de 2025

Desde una perspectiva estratégica, al concluir los trabajos de mantenimiento mayor del Albatros, se completará la recuperación y puesta a punto de 6 buques de guerra y apoyo (un patrullero oceánico, un buque multipropósito, dos patrulleros de combate y un patrullero guardacostas) desde enero de 2025. Estas labores garantizarán la operatividad de los escuadrones de la Flota y del Comando de Guardacostas, que son esenciales para la seguridad y defensa de las aguas territoriales de Venezuela, además de fortalecer el Sistema de Defensa Territorial, especialmente en una área de alta sensibilidad energética y comercial.

“La optimización de estos sistemas es fundamental para asegurar la permanencia de nuestras unidades en las estaciones de vigilancia durante periodos prolongados, garantizando así la integridad territorial y el cumplimiento de las misiones asignadas por el Comando Estratégico Operacional», indicó el almirante Ashraf Suleimán Gutiérrez, comandante General de la Armada Bolivariana.

Patrulleros de la clase Point

La Armada Bolivariana opera cuatro patrulleros de la clase Point: AB Petrel (PG‑31), AB Alcatraz (PG‑32), AB Albatros (PG‑33) y AB Pelícano (PG‑34), embarcaciones que provienen de EE.UU. y fueron transferidas desde la USCG entre 1991 y 1998. Están diseñadas para operaciones de patrullaje costero, control marítimo y misiones de búsqueda y salvamento (SAR). Cuentan con casco de acero y superestructura de aluminio, teniendo una eslora de 25 metros, manga de 5 metros y calado de 1,95 metros, con un desplazamiento de 69 toneladas y una tripulación de 10 efectivos.

Estos patrulleros son impulsados por dos motores Caterpillar 3412, que les permiten alcanzar velocidades de entre 18 y 23 nudos, con autonomías que oscilan entre 542 y 1,500 millas náuticas, dependiendo de la configuración operativa. Su diseño compacto y su bajo calado los hacen especialmente adecuados para operaciones de vigilancia costera, interdicción y protección de los espacios acuáticos jurisdiccionales, manteniéndose operativos gracias a programas regulares de mantenimiento y recuperación.

Para complementar la optimización operativa de la flota, la Armada Bolivariana ha llevado a cabo la transmisión de mando de la Primera Brigada de Infantería de Marina Anfibia “Capitán de Navío Manuel Ponte Rodríguez” y de la Novena Brigada de Policía Naval “Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre”. Este cambio de liderazgos, enmarcado dentro de la doctrina de renovación estratégica, busca dinamizar el mando y control sobre el litoral nacional. Los nuevos comandantes asumirán la responsabilidad de dirigir tropas especializadas en operaciones de asalto anfibio y seguridad institucional, garantizando la continuidad de los planes de adiestramiento y la cohesión táctica necesaria para enfrentar las amenazas actuales en el teatro de operaciones navales, solidificando así el núcleo de poder combativo del componente. (Bernardo de la Fuente)

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