La urgencia de reubicar la Base Naval del Callao.


Los Vicealmirantes en situación de retiro que ocuparon, en su momento, los cargos de Ministro de Marina, Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y Comandante General de la Marina de Guerra del Perú, han emitido un pronunciamiento sobre las críticas hacia la construcción de la nueva sede de la Base Naval del Callao. El comunicado rechaza las “versiones inexactas que buscan desinformar y causar confusión respecto a la naturaleza, objetivos y fundamentos técnicos”, aclarando que el Proyecto de la nueva sede de la Base Naval del Callao responde “a una planificación de largo plazo, a necesidades estratégicas del país y a decisiones adoptadas con estricto criterio técnico, institucional, de seguridad y de apoyo al desarrollo nacional”, añadiendo que:


  1. La necesidad de trasladar la Base Naval del Callao no es algo reciente. Desde hace más de cuarenta años, la Marina de Guerra del Perú ha identificado el creciente congestionamiento de la zona debido a la coexistencia del terminal marítimo y del Astillero del Servicio Industrial de la Marina (SIMA), lo que limitaba el adecuado desarrollo de las operaciones navales y afectaba la seguridad del área.

  2. En la década de 1980, ya existió un proyecto orientado a este objetivo. Se inició el diseño de una Base Naval en Chimbote como parte del proceso de modernización e incremento de capacidades de la Marina; no obstante, tuvo que ser paralizado en 1984 debido a los severos fenómenos climáticos de ese año y, posteriormente, fue desactivado por decisiones de los gobiernos sucesivos.

  3. En años recientes, la expansión de las actividades portuarias en los espacios terrestres y acuáticos del terminal marítimo del Callao hizo imprescindible optimizar las áreas de operación. Así, desde 2014, la Marina evaluó la situación de la Base Naval del Callao —inaugurada en 1936 en terrenos que entonces no eran necesarios para nadie— y se concluyó que lo más conveniente para el país era llevar a cabo su modernización, apoyando el desarrollo del terminal marítimo y del propio Callao.

  4. En 2017, la Marina aprobó el Plan Maestro de la Base Naval del Callao, que contempla el traslado de las instalaciones actuales desde la zona sur hacia la zona norte de la Base Naval, así como la construcción de una nueva dársena para los muelles. Esto permitirá liberar espacios terrestres y acuáticos para su concesión y para incrementar las actividades de los operadores portuarios. Este traslado depende estrictamente del financiamiento necesario para reubicar ciertas instalaciones hacia la ribera norte del río Rímac.

  5. En 2019, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) firmó un convenio con la Marina otorgando parte de los terrenos de la Base Naval del Callao para el desarrollo de un antepuerto, transfiriendo a la Marina recursos para financiar la Primera Fase del Plan Maestro. Sin embargo, este financiamiento solo se ha cumplido parcialmente debido a limitaciones presupuestales ajenas a la Institución Naval.

  6. En 2025, el Gobierno aprobó el financiamiento de las Fases 1 y 2 del Plan Maestro de la Base Naval del Callao por un total de 1,500 millones de dólares, lo que permitirá liberar espacios para ampliar y modernizar la infraestructura portuaria del Callao, una necesidad identificada por los ministerios de Transportes y Comunicaciones, y de Comercio Exterior y Turismo.

  7. A partir de dicha aprobación, continuaron las negociaciones con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos (USACE), con quienes ya se están realizando trabajos correspondientes a la Fase 1. Estas gestiones requerían contar con la autorización del Congreso de los Estados Unidos para formalizar el contrato con el USACE. Como resultado, el Congreso estadounidense aprobó recientemente la venta de servicios por un total de USD 1,500 millones a través del programa Foreign Military Sales (FMS).

  8. Es fundamental enfatizar que la nueva Base Naval del Callao es un proyecto totalmente independiente del Megapuerto de Chancay. Ambas infraestructuras persiguen objetivos distintos, pertenecen a sectores diferentes y no tienen relación operativa alguna.

  9. La construcción de buques en astilleros no depende de la ubicación de una Base Naval. Lo que sí determina la ubicación de una base es la necesidad de contar con capacidades de soporte logístico, mantenimiento y entrenamiento, las cuales no pueden ser desarrolladas en Chimbote. Por lo tanto, carecen de sustento esas afirmaciones que exigen su cercanía a una industria siderúrgica o a centros de producción de acero para un supuesto abastecimiento directo de las unidades navales.

  10. La nueva Base Naval del Callao responde a la necesidad de adecuar la infraestructura naval a las capacidades operativas actuales y futuras de la Marina de Guerra del Perú, así como a los requerimientos de alistamiento de las Fuerzas Navales. La modernización y construcción de nuevas unidades requieren instalaciones que garanticen altos niveles de disponibilidad operativa, sostenimiento logístico y capacidades de comando y control.

  11. Asimismo, la nueva Base Naval constituye un activo estratégico de disuasión que fortalece la capacidad del Estado para ejercer control sobre el dominio marítimo, proteger las líneas de comunicación marítima, proyectar el poder naval en posibles escenarios de crisis, enfrentar los desafíos del entorno marítimo regional y salvaguardar los intereses nacionales.


La Base Naval del Callao


El Plan Maestro de la Base Naval del Callao, como informamos previamente en defensa.com, se origina ante el rápido e incesante desarrollo portuario nacional de las últimas dos décadas. Esta situación generó la necesidad de reubicar las instalaciones de la Base Naval del Callao, condición que se presenta como una oportunidad para la Marina de Guerra del Perú de modernizar no solo sus instalaciones, sino también de generar concesiones que permitirán en el corto y mediano plazo financiar sus Programas de Modernización y Adquisición.


El Plan Maestro, que comenzó a ser elaborado en 2016 por la Marina de Guerra del Perú en coordinación con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), contempla la liberación de una nueva área de concesión para actividades portuarias y logísticas, sobre una superficie terrestre de unas 80 hectáreas, un 26% de los actuales terrenos de la Base Naval del Callao, al sur del Río Rímac. En un plazo aproximado de 7 años, todas las dependencias allí ubicadas, a excepción de las vinculadas al apoyo directo a la Fuerza Naval, como son los Astilleros del Servicio Industrial de la Marina (SIMA-PERU) y el Arsenal Naval, deberán completar, de manera ordenada, su reubicación.


En la Fase I – Proyecto de “Recuperación y Mejoramiento de la Capacidad Operativa y Logística de la Dirección General de Material de la Marina de Guerra del Perú en la Base Naval del Callao” – Código Único N° 233362, que comenzó a mediados de 2023, se liberó un área de 42,5 hectáreas que serán concesionadas, a través de PROINVERSION, para actividades logísticas. La inversión se cifró en poco más de 125 millones de dólares. Durante esta fase, ya se habilitaron las vías de acceso, estacionamientos, redes de agua, alcantarillado, y electricidad, lo que permitirá dar inicio a la reubicación, entre otros, de la Inspectoría General, de las Direcciones Generales de Material (DIMATEMAR) y de Educación, así como de las Direcciones de Proyectos Navales, Abastecimiento Naval, Contrataciones (DIRCOMAR), Administración de Bienes e Infraestructura Terrestre y Transportes Navales, así como del Hospital de la Base Naval y la Central de Telemática.


En la Fase II – Proyecto de “Mejoramiento y Recuperación de los Servicios Operativos y Portuarios de las Fuerzas Navales en el área de la Base Naval del Callao” – Código N° 2491830, que prevé una inversión aproximada de unos 1,500 millones de dólares – se reubicarán las dependencias situadas en el entorno del muelle marginal, donde actualmente acoderan las unidades de la Escuadra, y se construirán nuevos muelles. Además, se construirán, en primer término, las sedes de la Comandancia General de Operaciones del Pacífico (COMPERPAC), de las Comandancias de las Fuerzas de Superficie (COMFAS), Submarinos (COMFASUB) y Operaciones Especiales (FOES), así como de la Comandancia de la II Zona Naval y de Operaciones Guardacostas, y de las Escuelas de Submarinos, Guardacostas, Salvamento y Buceo. Esta fase, que tomará al menos 4 años, liberará otras 13,5 hectáreas que serían concesionadas para la entrada de un nuevo operador portuario.


Finalmente, la Fase III – Proyecto de «Mejoramiento y Recuperación de los Servicios Administrativos y de Apoyo a las dependencias en el área de la Base Naval del Callao” – Código N° CUI 2495284, que tomará otros 18 meses y requerirá una inversión de unos 300 millones de dólares – trasladará las áreas ocupadas por las Direcciones de Alistamiento Naval (DIALI), de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico y de Inteligencia, las Estaciones de Misiles y Armas Submarinas, la Comandancia del Grupo de Operaciones Especiales 1, el Servicio de Policía Naval y el Instituto de Educación Superior Tecnológico Público Naval – CITEN. Esta última fase liberará 24 hectáreas, que también se destinarán para actividades logísticas.


La concesión de los terrenos liberados, que seguirán siendo propiedad de la Marina de Guerra, generará al menos un incremento del 1% en las importaciones, lo que representaría un ingreso de 90 millones anuales para el Estado y otros 90 – o quizás más – para la Marina de Guerra del Perú, recursos que se invertirán en los Proyectos de Inversión que administra la Institución, debidamente registrados en el Plan Multianual de Inversiones (PMI) y en el Plan de Largo Plazo de la Marina, orientados específicamente a los proyectos relacionados con la renovación de las unidades navales. (Alejo Marchesini, Corresponsal de Grupo Edefa en Lima)

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