Emergencia de Nuevas Tendencias Estratégicas

América Latina y Chile

En la presente semana, la Armada chilena llevó a cabo operaciones logísticas en Bahía Fildes para fortalecer la infraestructura portuaria, en una tarea que refuerza la presencia del Estado en el Territorio Antártico Chileno. Además, se inició el Curso Combatiente Básico Anfibio IM 2026 para cadetes. Ambos acontecimientos son importantes, ya que la logística antártica potencia la “capacidad país” en términos de proyección, soberanía y resiliencia. A su vez, el entrenamiento anfibio se convierte en un factor crucial de disuasión en un país marítimo como Chile. Aunque no se trata de “adquisiciones”, ambos hitos representan una capacidad operativa estructural esencial: la Antártica demanda continuidad logística (puertos, abastecimiento, condiciones meteorológicas), y la capacidad anfibia actúa como un “multiplicador” en escenarios de crisis (evacuaciones, control de la costa, y situaciones insulares).

En el Senado, se presentó un balance legislativo (3 de febrero) que vuelve a destacar la seguridad pública y las reformas institucionales como parte del ciclo político para 2026. Este hecho es significativo porque establece “marcos de prioridad” para el Ejecutivo y organiza la competencia en las agendas (seguridad vs. otros ejes), lo que tiene repercusiones en la defensa tanto interna como externa. Mientras tanto, en la Cámara de Diputados no se realizaron sesiones en la Comisión de Defensa durante la semana.

Reconfiguraciones en América Latina

En América Latina, se observa una reconfiguración en cinco áreas: militarización de la ciberdefensa estatal, reorganización de la defensa antidrón, expansión del uso de las Fuerzas Armadas en seguridad interior, dependencia tecnológica en materia de inteligencia, y la infraestructura crítica como un nuevo eje de seguridad nacional.

1. Militarización de la ciberdefensa nacional

Se han llevado a cabo importantes reorganizaciones institucionales en la ciberdefensa bajo mando militar. Esto incluye la transferencia de habilidades de agencias civiles a comandos conjuntos y la creación de centros de fusión de ciberinteligencia. Esto establece al menos tres riesgos: la tendencia a tratar el ciberespacio como un campo militar debilita el control civil, podría generar falta de transparencia en los presupuestos y el riesgo de superposición con la inteligencia interna.


2. Reconfiguración regional del sistema antidrón

Varios países en la región, especialmente en el Cono Sur y los Andes, han acelerado la adquisición de sistemas C-UAS y guerra electrónica, impulsados por la proliferación de drones adaptados al uso criminal y militar, así como por las lecciones aprendidas del conflicto en Ucrania y Medio Oriente, y la creciente presión sobre infraestructuras críticas como puertos y bases aéreas.

Esta reconfiguración marca un cambio de doctrinas centradas en plataformas como aviones y blindados a arquitecturas de protección activa, con una alta dependencia tecnológica. Los países que invierten en EW/C-UAS pueden crear asimetrías significativas dependiendo de la rapidez y calidad de sus sistemas.

3. Expansión del uso de las Fuerzas Armadas en seguridad interior

En la última década, y especialmente en el último año, América Latina ha visto un aumento en el uso de las Fuerzas Armadas para tareas de seguridad interior. Inicialmente, esto se justificó como una respuesta excepcional a crisis específicas (narcotráfico, violencia armada, control fronterizo), pero ahora se ha convertido en una solución estructural ante la incapacidad de los sistemas policiales y judiciales para restablecer el control territorial.

Este fenómeno no tiene una única causa, sino que responde a la convergencia de varios factores: el crimen organizado transnacional con control territorial, la saturación de las policías, las demandas de la ciudadanía y los políticos por resultados inmediatos, las brechas entre amenazas internas y externas, y los vacíos normativos y doctrinarios.

4. Dependencia tecnológica extra regional en inteligencia

En cuanto a inteligencia, América Latina enfrenta una dependencia tecnológica de proveedores externos que limita tanto sus capacidades como su autonomía estratégica. La mayoría de las herramientas de vigilancia y análisis de datos provienen de Estados Unidos, Europa e Israel, con una creciente presencia de soluciones chinas. Esta dependencia no es solo comercial, sino que implica arquitecturas restringidas, licencias limitadas y dificultades en la auditoría de sistemas que funcionan como “cajas negras”. En términos estratégicos, la región está operando con “inteligencia alquilada”, lo que limita su capacidad de establecer prioridades independientes.

El impacto de esta situación es dual: por un lado, mejora las capacidades en contextos urgentes (crimen organizado, ciberamenazas) donde el desarrollo local sería lento; por otro, introduce vulnerabilidades críticas. La dependencia del soporte extranjero trae consigo riesgos de interrupción, exposición a datos sensibles y limitaciones para auditar sistemas. En un entorno de creciente competencia geopolítica, esta asimetría tecnológica reduce la capacidad de América Latina para definir sus propias prioridades en inteligencia.

5. Infraestructura crítica como un nuevo eje de seguridad nacional

En América Latina, la infraestructura crítica —como energía, agua, telecomunicaciones, puertos, carreteras y plataformas digitales— se está convirtiendo en un componente clave de la seguridad nacional, desplazando la atención de amenazas militares tradicionales a la protección de sistemas vitales. La región presenta alta dependencia logística y una concentración de nodos estratégicos, lo que convierte estas infraestructuras en objetivos atractivos para diversos actores, incluidos grupos criminales y operaciones de sabotaje. Esto implica una redefinición de cómo se mide la seguridad, pasando a enfocarse en la continuidad operativa y la resiliencia ante interrupciones.

Este cambio tiene profundas implicaciones para la arquitectura estatal. La protección de infraestructura crítica requiere una coordinación intersectorial entre defensa, seguridad interior, inteligencia y actores privados, superando compartimentos tradicionales. Además, plantea desafíos legales y doctrinarios: ¿quién lidera ante un ataque híbrido a una red eléctrica? ¿Cuál es el papel de las Fuerzas Armadas frente a un sabotaje cibernético? Estos son solo algunos de los interrogantes que surgen en un contexto donde la infraestructura crítica se convierte en un campo de disputa estratégica.

OTAN, Ucrania y Rusia

Esta semana, Kiev anunció sanciones a proveedores extranjeros vinculados a la fabricación de misiles y drones rusos, centrando su atención en empresas de terceros países. Este movimiento desplaza el enfoque de la guerra del “campo de batalla” hacia la interdicción industrial, donde cortar componentes puede debilitar la capacidad ofensiva.

La guerra entra en una fase donde la eficacia operacional depende de la manufactura y suministro de componentes técnicos. Esto implica un riesgo de escalada y una mayor evasión por parte de actores que buscan eludir sanciones.

Por otro lado, se informó que la OTAN ha comenzado a planear una misión de vigilancia en el Ártico, en el contexto de tensiones políticas en la región. Esto indica que el Ártico ya no es visto como una “periferia” y se convierte en un área de fricción estratégica.

En los próximos días, se anticipa que el tema gane mayor relevancia en las reuniones ministeriales de la OTAN, lo que podría incrementar el riesgo de incidentes de bajo perfil, como intercepciones y despliegues de UAVs.

Estados Unidos, hemisferio occidental y Venezuela

Recientemente, se ha observado una erosión interna en el partido gobernante de Venezuela tras un fuerte choque político, con reportes de deserciones y desconfianza en el PSUV. El control político se ha vuelto inestable, aumentando los riesgos de reacomodos dentro de las fuerzas de seguridad y el fortalecimiento de economías ilícitas.

Esta debilidad política podría impactar en la presión migratoria hacia Chile, así como en las redes criminales transnacionales, afectando la cooperación policial a nivel regional.

China, Taiwán y el Indo-Pacífico

Las tensiones han aumentado significativamente en la región, con Beijing reafirmando su postura sobre Taiwán como un punto crítico en sus relaciones con EE.UU. y exigiendo precauciones en la venta de armas. Esto va acompañado de ejercicios militares en el estrecho de Taiwán.

El gobierno taiwanés ha solicitado una aprobación de presupuesto robusto para defensa y ha explorado el uso de inteligencia artificial para reforzar su capacidad defensiva. Al mismo tiempo, EE.UU. y Japón han intensificado su cooperación militar, reflejando un reequilibrio en respuesta a la modernización del Ejército Popular de Liberación.

Gaza y Medio Oriente

La región ha experimentado un aumento de la violencia, con ataques aéreos israelíes en Gaza que han dejado numerosos muertos y represalias de milicianos. A pesar del cese al fuego, las tensiones continúan, obligando a Israel a mantener un nivel alto de alerta. El paso fronterizo de Rafah volvió a operar de manera limitada, resaltando la complejidad logística para garantizar la seguridad en el flujo de personas.

EE.UU.–Irán

Fuerzas de EE.UU. derribaron un dron iraní cerca del portaaviones USS Abraham Lincoln, reflejando la alta tensión en la región. EE.UU. mantiene una fuerte presencia militar en el Golfo Pérsico, mientras Irán se resiste a la presión sobre su programa nuclear y ha reanudado diálogos diplomáticos, enfrentándose a diferencias sobre varios temas sensibles.

África

África enfrenta crisis que demuestran la fragilidad de sus Estados: en Nigeria, un ataque yihadista dejó más de 160 muertos, lo que llevó al presidente a solicitar apoyo internacional. Sudáfrica, por su parte, anunció la retirada de tropas de la misión de paz en la República Democrática del Congo, lo que puede afectar la estabilidad en la región. Además, la inseguridad en lugares como Sudán del Sur sigue erosionando la gestión estatal y complicando las operaciones de inteligencia y ayuda humanitaria.

Con Información de elradar.cl

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