En Chile, la inteligencia artificial (IA) puede mejorar significativamente la seguridad penitenciaria, pero no la «garantiza» por sí sola. La verdadera mejora se logra cuando se combina con un mejor control de accesos, procedimientos, recursos, infraestructura y una auditoría efectiva, en un sistema que actualmente enfrenta desafíos por sobrepoblación y creciente diversidad delictual.
Control de accesos y contrabando (donde más se optimiza la seguridad)
Chile está implementando tecnología como escáneres corporales de rayos X, equipos para inspección de bultos, analizadores de sustancias y cámaras corporales para fortalecer el control de ingresos.
La IA potencia estas medidas de tres maneras:
- Análisis asistido de imágenes (rayos X/revisión de bultos): prioriza equipajes o paquetes «sospechosos» para su revisión, incrementando así los hallazgos sin interrumpir el flujo de entrada.
- Detección de patrones de riesgo en accesos: analiza horarios, rutas de ingreso, repetición de hallazgos y «señales débiles» para identificar dónde y cuándo reforzar los controles.
- Gestión inteligente de visitas y proveedores: genera alertas ante inconsistencias, sin reemplazar el juicio humano ni crear «listas negras» opacas.
Vigilancia interna con “alertas procesables” (menos pantallas, más enfoque)
La IA aplicada a sistemas de CCTV y cámaras corporales puede detectar oportunamente:
- agresiones/peleas, aglomeraciones inusuales, entradas en áreas restringidas,
- caídas, autolesiones y episodios médicos,
- objetos abandonados o movimientos que no se ajustan a los protocolos.
Esto resuelve el problema de monitorear numerosas cámaras con atención humana limitada y mejora los tiempos de respuesta (alerta → patrullaje/contención).
Perímetro y drones (invasión y lanzamiento de objetos)
A través de cámaras y análisis (o radares/sensores perimetrales), la IA facilita:
- la detección y seguimiento de drones,
- la creación de alertas ante “trayectorias” o presencia en horarios/sectores críticos,
- el registro de evidencia para investigaciones futuras.
(Es más efectivo hablar de “detección y registro” que depender únicamente de medidas de inhibición o contramedidas.)
Teléfonos y coordinación criminal: IA para “visibilidad operativa”, no para predecir delitos
La Contraloría en Chile ha señalado debilidades en los sistemas de inhibición, haciendo hincapié en la cobertura limitada y tecnologías obsoletas. Sin entrar en detalles sensibles, la IA puede contribuir en:
- detección y georreferenciación operativa de focos (localización y temporalidad de incidencias/incautaciones),
- análisis de redes y patrones basados en información legalmente accesible (ejemplo: incidentes, decomisos, eventos disciplinarios),
- priorización de allanamientos sustentada en pruebas y resultados previos.
Además, se perciben esfuerzos por parte del Estado para actualizar tecnologías y adquirir nuevos servicios (como el bloqueo de telefonía pública).
“Predicción” útil: anticipar situaciones de riesgo para asignar recursos
Una de las aplicaciones más justifiables de la IA es la predicción del riesgo situacional (por módulo u horario), por ejemplo:
- combinando factores como densidad, historial reciente de incidentes, movimientos internos y fallas en sistemas de seguridad,
- para ajustar patrullajes, horarios de apertura/cierre y refuerzo de personal.
Esta estrategia dialoga con diagnósticos locales que abogan por una modernización penitenciaria basada en datos e inteligencia para enfrentar la gobernanza criminal interna y externa.
Con Información de revistaseguridad.cl