miércoles, 23 de septiembre de 2026
Policial

El sistema migratorio y de seguridad enfrenta un escenario de alta vulnerabilidad operativa

El rechazo de la reforma constitucional en la Cámara de Diputadas y Diputados de Chile, que pretendía extender de 5 a 30 días el plazo de detención para ejecutar expulsiones administrativas de migrantes irregulares, deja al sistema migratorio y de seguridad en un escenario de alta vulnerabilidad operativa.

Debido a que la iniciativa impulsada por el Gobierno no prosperó, el marco legal vigente conserva un límite temporal estricto que, según expertos en la materia, tendrá un impacto directo en la capacidad de control y orden público del país.

A continuación, se analizan las principales consecuencias de seguridad derivadas de esta decisión legislativa:

Ineficacia en la ejecución de expulsiones: El plazo actual de cinco días es insuficiente para coordinar la logística que requiere una expulsión administrativa. Esto comprende la confirmación de la identidad del ciudadano extranjero, la compra de pasajes aéreos, la obtención de salvoconductos por parte de los consulados respectivos y la disponibilidad de personal de la Policía de Investigaciones (PDI) para la custodia. Si el plazo vence sin que se logre el embarque, el detenido debe ser liberado de manera obligatoria.

Aumento de la impunidad y la clandestinidad: Los migrantes irregulares con decretos de expulsión vigentes que son liberados por falta de tiempo logístico vuelven a diluirse en el territorio nacional. Al quedar en una situación de “ilegalidad permanente” y sin posibilidad de inserción laboral formal, aumenta el riesgo de que se sumen al comercio ambulante ilegal o queden expuestos a redes de explotación.

Sobrecarga y frustración policial: La PDI destina importantes recursos humanos y económicos a pesquisar, detener y procesar a personas con órdenes de expulsión. Tener que liberar a los ciudadanos extranjeros debido a trabas burocráticas y plazos irreales genera un desgaste operativo severo en las policías, lo que reduce la efectividad de las tareas de patrullaje y persecución de delitos de mayor connotación social.

Fortalecimiento de organizaciones criminales transnacionales: El crimen organizado, como el Tren de Aragua o Los Pulpos, se alimenta de la vulnerabilidad migratoria. La incapacidad del Estado para materializar las expulsiones de forma ágil permite que estas bandas mantengan o recluten bases operativas con menor temor a una deportación efectiva, lo que debilita el control territorial en zonas críticas del norte y la Región Metropolitana.

Pérdida de la capacidad de disuasión fronteriza: Una política de reconducción y expulsión que no se ejecuta en la práctica pierde su efecto disuasivo. Esto puede ser interpretado por las redes de tráfico de migrantes (coyotes) como una señal de debilidad institucional, lo que incentiva el uso de pasos habilitados y no habilitados bajo la premisa de que, incluso si son detectados, la probabilidad de ser expulsados del país es mínima.

Con Información de revistaseguridad.cl

Editor

Redacción.

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