viernes, 9 de octubre de 2026
Policial

Los alcances de la ciencia de datos y la inteligencia artificial en la anticipación de desastres naturales en América Latina

La gravedad de las catástrofes naturales más recientes obliga a examinar hasta dónde llega la tecnología para anticipar los fenómenos de la naturaleza y de qué manera la ciencia de datos está transformando la prevención de desastres en la región.

Raúl Reyero Díez, coordinador de la Maestría en Big Data y Ciencia de Datos de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), institución integrada en la red de educación superior Planeta Formación y Universidades, explica cómo funcionan los algoritmos probabilísticos, cuáles son sus límites de confiabilidad y por qué la interpretación humana sigue siendo imprescindible.

Terremotos, incendios forestales, deslizamientos e inundaciones figuran entre las catástrofes que han golpeado al mundo en los últimos meses, y buena parte de ellas se han producido en América Latina. Estos episodios representan desafíos de gran envergadura para los sistemas de gestión de riesgo, sobre todo cuando los equipos humanos y la planificación territorial aún no están preparados para aprovechar aquello que la tecnología puede anticipar.

Cabe tener en cuenta que, si bien la inteligencia artificial permite procesar con mayor rapidez un gran volumen de mediciones, la eficacia de estos sistemas varía de forma notable según la naturaleza de cada evento y los márgenes de anticipación disponibles, que van desde varios días en el caso de los huracanes hasta apenas unos segundos en un sismo.

Para que los algoritmos aporten un valor real frente a estas emergencias, resulta indispensable combinar el análisis masivo de datos con el conocimiento técnico de cada disciplina. Así lo plantea Raúl Reyero Díez, coordinador de la Maestría en Big Data y Ciencia de Datos de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades.

“El principal cambio procede de la cantidad y diversidad de mediciones disponibles”, detalla el experto. “A las estaciones meteorológicas y los sismógrafos se suman satélites, radares, cámaras, sensores, imágenes térmicas y teléfonos móviles. La IA permite analizar conjuntamente esas observaciones, compararlas con registros históricos y actualizar las estimaciones conforme llega nueva información”.

Sin embargo, la confiabilidad de las alertas no es absoluta. Aunque a esta previsibilidad se le llama “predicción”, en realidad se trata de modelos que estiman escenarios y que conllevan márgenes de error inevitables.

Cuanto mayor es el tiempo de anticipación, mayor es la incertidumbre. Por ello, para evaluar la precisión de un sistema es necesario comprender qué intenta anticipar y cuáles son los límites del conocimiento científico actual sobre cada fenómeno.

“Un porcentaje de acierto aislado puede resultar engañoso. Para calcularlo se utilizan casos históricos cuyo resultado conocemos: una parte sirve para entrenar el modelo y otra para comprobar cómo responde”, detalla el experto de VIU. “El resultado describe su comportamiento en esa prueba, pero no garantiza que mantenga la misma precisión ante nuevos episodios o en otros territorios. […] La IA puede anticipar escenarios, pero corresponde a las personas decidir qué hacer con esa información”.

Fenómenos monitoreables

Por esta razón, los fenómenos que más se benefician de estas herramientas son aquellos que presentan variables que pueden monitorearse a lo largo del tiempo, como la lluvia, el viento o la temperatura. El especialista incluye en este grupo catástrofes como inundaciones, sequías, olas de calor e incendios forestales.

En el caso de los deslizamientos, es posible identificar zonas y periodos de mayor riesgo, aunque no precisar puntos o momentos exactos. Las crecidas de los ríos pueden conocerse con días de antelación, mientras que las inundaciones repentinas solo dejan un margen de horas; los huracanes, por su parte, pueden analizarse en función de su trayectoria e intensidad. Respecto a los incendios, es posible estimar el foco y proyectar su propagación, aunque el viento puede provocar cambios abruptos.

En cambio, los terremotos continúan siendo el escenario más complejo, debido a la ausencia de señales previas fiables. La clave del éxito, tanto en este caso como en los demás, radica siempre en convertir la capacidad técnica en decisiones humanas proactivas.

Para fortalecer los sistemas de alerta temprana es preciso dejar de verlos como un oráculo y entenderlos, más bien, como un aliado de la planificación pública. Combinar la ciencia de datos con la toma de decisiones humanas, la planificación del territorio y la preparación comunitaria sigue siendo indispensable para salvar la mayor cantidad de vidas posible.

La Universidad Internacional de Valencia-VIU figura entre las principales universidades online del mundo hispanohablante. Está reconocida por el Ministerio de Universidades de España y es miembro de CRUE Universidades Españolas. A lo largo de sus más de una década y media de historia, más de 80.000 estudiantes han pasado por sus aulas virtuales. En la actualidad, VIU cuenta con 28.980 estudiantes en 108 países, un claustro de más de 970 docentes, de los cuales 628 son doctores, y más de 15.000 convenios firmados con empresas, organizaciones e instituciones de todos los sectores. Su oferta formativa abarca grados, másteres, doctorados y cursos de experto, alineados con la realidad laboral y social e impartidos mediante clases online en directo que quedan grabadas y pueden consultarse 24/7. Esta modalidad, sumada a un sistema de acompañamiento constante y un acceso multidispositivo, permite al estudiante vivir la experiencia universitaria donde y cuando quiera. La calidad de su enseñanza ha sido distinguida y certificada por organismos internacionales como EFQM, QS World University Rankings, Fundación Conocimiento y Desarrollo y el U-Ranking Fundación BBVA, que la destacó como la universidad online con la tasa de inserción laboral más alta de España. Su sistema de Garantía Interna de Calidad está establecido según los principios del Programa AUDIT de ANECA, alineados con los criterios y directrices del Espacio Europeo de Educación Superior.

La Universidad Internacional de Valencia (VIU) forma parte de Planeta Formación y Universidades, la red internacional de educación superior del Grupo Planeta, que reúne veintidós instituciones educativas en España, Andorra, Francia, Italia, Norte de África, Estados Unidos y Colombia. Cada año, más de 160.000 estudiantes de 100 nacionalidades distintas se forman a través de sus escuelas de negocios, universidades, escuelas superiores especializadas y centros de formación profesional.

Con Información de revistaseguridad.cl

Editor

Redacción.

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