La tarde del jueves 8 de octubre de 2026 se registró un evento de remoción en masa de magnitud crítica en la precordillera de la Región Metropolitana, con impacto directo en la comuna de Las Condes.
El fenómeno fue clasificado de forma preliminar como un flujo de detritos, también denominado aluvión. Su origen se atribuye a un pulso hidrometeorológico de alta intensidad que se concentró sobre cuencas con escasa capacidad de infiltración y alteradas por una isoterma cero elevada, lo que provocó el desborde del sector Francisco Bulnes Correa y el colapso de colectores secundarios.
El desprendimiento inicial se produjo poco después de las 17:00 horas en la parte alta de la cuenca, donde la saturación del suelo de tipo arcilloso-limoso hizo perder cohesión al terreno y generó un desborde que arrastró material basal, rocas de gran tonelaje y vegetación.
La propagación del flujo siguió principalmente la Avenida General Blanche, una vía pavimentada que actuó como un canal de alta velocidad y aceleró su avance hacia el área urbana de San Carlos de Apoquindo. La alta densidad y viscosidad del fluido, producto de la carga de sedimentos, dejó sin funcionamiento los sistemas de drenaje superficial de las avenidas La Plaza y Padre Hurtado, desviando el caudal hacia zonas residenciales e infraestructura crítica.
En cuanto a la fuerza de arrastre, el empuje hidrodinámico del flujo superó el umbral de estabilidad de los vehículos, por lo que arrastró múltiples automóviles particulares y provocó el volcamiento de una unidad de Red Movilidad en un sector donde se acumularon escombros.
En materia de infraestructura vial, la Ruta G-21, también conocida como Camino a Farellones, registró cortes estructurales por el socavamiento de la calzada y la pérdida de berma a lo largo de varios kilómetros. Ante el riesgo inminente de nuevos deslizamientos en masa, se decretó su cierre total preventivo.
En la red asistencial y de servicios, se reportó anegamiento por reflujo y lodo en los niveles inferiores de recintos de salud del sector oriente, situación que activó los protocolos de contingencia y el uso de motobombas pesadas.
Equipos de la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH), junto a geólogos del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) y personal especializado de Bomberos, se encuentran en la zona del desastre realizando un catastro físico mediante drones térmicos. La prioridad técnica actual es la descolmatación de las vías hidráulicas obstruidas y la estabilización de los taludes inestables de la quebrada, labores que deben completarse antes de que el descenso térmico de la noche consolide el material lodoso y dificulte el trabajo de la maquinaria pesada.
Con Información de revistaseguridad.cl
