La Marina de los Estados Unidos (US Navy) ha avanzado de forma decisiva en el desarrollo de las alas aéreas embarcadas no tripuladas, un progreso que podría transformar la proyección del poder naval durante las próximas décadas.
Por primera vez en la historia, un portaaviones nuclear en navegación estableció y mantuvo una conexión de mando y control más allá del alcance visual con el dron cisterna Boeing MQ-25A Stingray.
La maniobra demuestra que la integración operativa entre plataformas tripuladas y no tripuladas ya no constituye una aspiración tecnológica, sino una capacidad operativa cada vez más tangible en las armadas modernas.
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