Desde finales de abril, la fragata ‘Méndez Núñez’ forma parte, junto a otros buques de países socios y aliados, del Grupo de Combate del portaaviones de la marina británica HMS ‘Prince of Wales. El objetivo principal de esta iniciativa europea es llevar a cabo operaciones complejas mientras navegan juntos por el Indo-Pacífico, dentro del despliegue Highmast, con el fin de mejorar la eficiencia e interoperabilidad naval ante cualquier amenaza.

En este contexto, el buque español está poniendo a prueba sus medios tecnológicos y demostrando la capacidad de proyección de las Fuerzas Armadas en áreas geográficas alejadas del territorio nacional. Así permanecerá hasta el próximo mes de agosto, cuando se desvinculará de la agrupación para iniciar su tránsito de regreso a Ferrol.

Al mando de la ‘Méndez Núñez’ se encuentra el capitán de fragata Jaime Muñoz-Delgado Pérez, quien cuenta con una amplia experiencia en operaciones y despliegues internacionales en buques de la Armada.

El capitán al mando de la ‘Méndez Núñez’ ha destacado la enorme responsabilidad del navío, pues asume la seguridad de todo el grupo de combate: “Este buque posee capacidades únicas, como el resto de las fragatas F100 de su clase ‘Álvaro de Bazán’; especialmente en el ámbito de la defensa aérea y contra misiles. Por ello, se ha confiado a la ‘Méndez Núñez’ la defensa aérea cercana del portaaviones británico. Durante el despliegue Highmast, el buque está demostrando su capacidad, fiabilidad y permanente disponibilidad, ya que ha estado en el mar en todo momento con un alto grado de operatividad”.

“Además de sus sistemas originales, en el buque se han instalado nuevos sistemas y equipos que le permiten incrementar sus capacidades para enfrentar nuevas amenazas con mayor eficacia. En este contexto, son especialmente relevantes los nuevos equipos de detección, identificación y neutralización de drones. Todos estos, junto a los sistemas tradicionales, posibilitan contar con una defensa por capas eficaz, para la que las F100 no estaban originalmente preparadas. Estos equipos y sistemas son de fabricación nacional, y nuestra experiencia en este despliegue y otras operaciones permitirá mejorar su funcionalidad”, explica el capitán de fragata Jaime Muñoz-Delgado Pérez.

Las fragatas F-100 ya incluyen sistemas de guerra electrónica Indra Aldebaran, que contribuyen a la detección y perturbación de drones mediante contramedidas electrónicas. Además, se prevé la integración de sensores adicionales en el marco de la modernización, como radares, optrónicos y detectores de radiofrecuencia, que permiten identificar y rastrear aeronaves no tripuladas en las proximidades del buque.

El sistema Crow, desarrollado también por Indra, combina sensores activos y pasivos (radares, optrónicos y de radiofrecuencia) para la detección, identificación y neutralización de drones. Las medidas de protección incluyen la perturbación electromagnética (soft kill) y, en combinación con torres Sentinel, la neutralización física (hard kill). Este sistema ya ha sido instalado en otros buques de la Armada y está previsto para las fragatas F-100 en el marco del programa de modernización.

Las fragatas F-100

Las fragatas F-100, también conocidas como clase Álvaro de Bazán, son buques de guerra de fabricación española que actualmente conforman la columna vertebral de la 31ª Escuadrilla de Superficie de la Armada Española, con base en el Arsenal de Ferrol. Se trata de fragatas multipropósito de escolta oceánico, diseñadas para operar en una variedad de misiones, desde la defensa nacional hasta operaciones internacionales de paz y ayuda humanitaria.

Las F-100 fueron los primeros buques europeos en incorporar el sistema de combate Aegis, que incluye el radar multifunción SPY-1D, permitiendo la detección y seguimiento de más de 90 blancos móviles y la dirección de misiles antiaéreos y de superficie. Este sistema, junto con el radar AN/SPY-1D y los directores de tiro AN/SPG-62, proporciona una elevada capacidad antiaérea y de defensa antimisil.

El diseño del casco utiliza acero de alta resistencia para protección balística, y se han implementado medidas para reducir las firmas acústica, infrarroja y electromagnética, lo que mejora la supervivencia del buque. Además, cuentan con sistemas de guerra electrónica y contramedidas de fabricación española, como el sistema Indra Aldebarán, y un sistema acústico antitorpedos AN/SLQ-25A Nixie.

Una modernización imprescindible para mantener capacidades

Como hemos venido contando, la modernización de las fragatas F-100 de la Armada española es uno de los programas prioritarios de defensa, destinado a mantener la relevancia tecnológica y operativa de estos buques ante las amenazas actuales y futuras. El programa, conocido como actualización de media vida (MLU, por sus siglas en inglés), abarca a las cinco fragatas de la clase: Álvaro de Bazán (F-101), Almirante Juan de Borbón (F-102), Blas de Lezo (F-103), Méndez Núñez (F-104) y Cristóbal Colón (F-105).

Los sistemas de armas

La Armada presentó el 4 de diciembre de 2024 su Plan 2050, donde destaca la modernización de las fragatas F-100 “Álvaro de Bazán”, que representan hoy el potencial más importante en la capacidad de combate de superficie de la Armada y una significativa contribución a las capacidades de los aliados en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Entre las actuaciones más relevantes se incluye el impulso a su capacidad de defensa antiaérea y antimisil integrada. La IAMD (Integrated Air and Missile Defence) se presenta como una necesidad clave, ya que en el entorno de las amenazas que deben enfrentar las fragatas F-100 se incluyen misiles antibuque, misiles hipersónicos, misiles balísticos y diferentes tipos de aeronaves que, en general, tendrán altas prestaciones.

La mejora del potencial de defensa antiaérea y antimisil de las F-100 podría contemplar alguna optimización de su lanzador vertical de misiles para que incorpore armas como los SM-3 y en los sistemas de guía de sus misiles -actualmente los SM-2 y ESSM (Evolved Sea Sparrow Missile)- para mejorar sus capacidades a la hora de interceptar las diversas amenazas en vuelo que son cada vez más letales y eficientes, además del misil antibuque noruego NSM, que sustituirá a los veteranos Harpoon, siendo uno de los pocos sistemas que sí se han confirmado para adquirir (120 de la versión Block 1A para las F-100 y F-110).

Una de las acciones esperadas para optimizar las capacidades de defensa antiaérea y antimisil de las F-100 se centrará en dotar a las fragatas de una capacidad disuasoria creíble y real frente a la creciente peligrosidad de los misiles balísticos que proliferan entre algunas naciones belicosas que podrían convertirse en adversarios.

La interceptación de esos objetos en vuelo, que suelen describir trayectorias parabólicas, requeriría mejoras en equipos de procesamiento de información, de sensores modificados y, sobre todo, de misiles con capacidad real de interceptarlos antes de que se acerquen a su objetivo potencial.

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