La Marina de Brasil solicita a la ONU el control de la llamada Elevación de Río Grande, una estructura submarina rica en minerales estratégicos, situada más allá de la Zona Económica Exclusiva (ZEE), a una distancia considerable de las 200 millas náuticas (370 km), incluso superando los nuevos límites que pueden alcanzar las 350 millas, donde los países han establecido su soberanía sobre los recursos presentes en el agua y el lecho marino.