Durante más de 40 años, el bombardero Rockwell B-1B Lancer ha sido un pilar fundamental del poder aéreo estratégico del Comando de Ataque Global de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF). Aún se encuentran en funcionamiento dos Alas de Bombardeo (7ª y 28ª) de este avión supersónico de largo alcance. Desarrollado en la última década de la Guerra Fría, este bombardero fue diseñado para penetrar las defensas antiaéreas soviéticas a alta velocidad y baja altitud, transportando una carga devastadora de armamento convencional o nuclear. Sin embargo, en 2025, el Departamento de la Fuerza Aérea ha comenzado a despedirse oficialmente de este icónico bombardero, marcando el final de una era.