Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar) celebró el viernes 1 de agosto en su planta industrial Talcahuano la ceremonia de corte de la primera plancha del segundo buque multipropósito del proyecto Escotillón IV de la Armada de Chile.

La ceremonia fue presidida por la ministra de Defensa Nacional, Adriana Delpiano, en representación del presidente Gabriel Boric, quien no pudo asistir por un accidente en la mina El Teniente. Delpiano estuvo acompañada por el comandante en jefe de la Armada, almirante Fernando Cabrera, y el director de Asmar, contralmirante José Miguel Hernández, así como por diversas autoridades políticas y militares.

El proyecto Escotillón IV forma parte de la Política Nacional de Construcción Naval, donde Asmar lidera una colaboración público-privada que involucra a otras empresas del sector y a instituciones de educación superior con el fin de fomentar encadenamientos productivos, un mercado laboral especializado y una economía dinámica en torno a la actividad marítima.

El director general de los Servicios de la Armada, vicealmirante Leonardo Chávez, destacó en su discurso la relevancia de este evento para la institución, señalando que este proyecto simboliza «el fortalecimiento de nuestra capacidad constructiva, de integración de sistemas complejos y la creación de una red de proveedores nacionales sofisticada que no solo son indicadores de desarrollo industrial, sino que son parte esencial de las capacidades estratégicas de nuestra defensa nacional».

«Disponer de las habilidades para diseñar, construir y mantener nuestros propios buques y sistemas nos proporciona una autonomía y flexibilidad invaluables, permitiéndonos adaptar nuestra flota a las necesidades específicas de nuestro entorno y a la evolución de nuestro contexto, reduciendo la dependencia de terceros, lo que asegura soberanía tecnológica y se convierte en una herramienta clave para la proyección de nuestros intereses marítimos en cualquier lugar y en cualquier escenario», subrayó la autoridad.

Triple hélice

Plan Nacional Continuo de Construcción Naval, el vicealmirante Chávez afirmó que el astillero «ha estado demostrando desde hace tiempo ser un socio confiable para el desarrollo nacional y para adaptar soluciones a las necesidades del país, integrando innovación, eficiencia y compromiso social».

En este marco, el director general de los Servicios de la Armada hizo hincapié en que Chile es un país esencialmente marítimo y que la construcción naval «no es una opción, sino una necesidad y un mandato, un elemento fundamental para el fortalecimiento de nuestra economía, desarrollo tecnológico, educativo y productivo».

La autoridad subrayó que la construcción naval en el país «mantiene empleos de calidad, activa cadenas productivas locales y proporciona seguridad para cientos de familias y comunidades vinculadas a esta industria estratégica», agregando que esta perspectiva «se sustenta en la triple hélice, donde el Estado, el sector privado y la academia cooperan de manera sistémica. Este modelo integra conocimientos, coordina esfuerzos y elabora políticas con impacto real».

El director general de los Servicios de la Armada de Chile añadió que la construcción naval «es una actividad de alto impacto económico y social. Con cada unidad fabricada en Chile, creamos miles de empleos directos e indirectos, activando la industria local y la economía regional en sectores clave como la metalmecánica, la electrónica, el diseño naval y la logística».

Sinergia entre conocimiento y producción

El vicealmirante Leonardo Chávez también destacó que la construcción de los buques multipropósito del proyecto Escotillón IV representa un nuevo capítulo en el desarrollo de las capacidades constructivas nacionales, permitiendo renovar las capacidades del Comando Anfibio y de Transportes Navales (Comanfitran) y reemplazar cuatro unidades emblemáticas de la Armada de Chile como son el transporte Aquiles, las barcazas Rancagua y Chacabuco, y en un futuro mediano, al Sargento Aldea.

En cuanto a sus características, indicó que los nuevos buques «han sido diseñados para operar tanto en contextos operativos como en labores de apoyo humanitario, emergencias y conectividad», añadiendo que estas unidades no serán solo una muestra de poder naval, sino también «una herramienta de presencia estatal en zonas extremas, de apoyo a comunidades insulares y de colaboración mutua, incorporando capacidades sanitarias, de transporte de carga, de operación con helicópteros y de navegación en aguas antárticas, siendo buques esencialmente polivalentes, respondiendo así al desafío del Chile actual y futuro».

El vicealmirante detalló que cada barco de este tipo «genera cerca de tres millones de horas-hombre de mano de obra especializada, con más de 700 personas directamente involucradas en el proyecto y alrededor de 1.000 personas más de manera indirecta», añadiendo que en su construcción «se utilizan más de 2.600 toneladas de acero, 350 km de cable eléctrico, 100 toneladas de productos derivados de la madera, y se crean innumerables equipos eléctricos, mobiliarios, cámaras frigoríficas, cañerías, descansos y sellos, entre otros elementos, todos fabricados por la industria nacional, garantizando que una parte significativa de los recursos invertidos permanezca en nuestro país».

La autoridad reafirmó su confianza en Asmar, afirmando que su amplia experiencia acumulada «permite mirar al futuro con seguridad, sabiendo que nuestras capacidades están consolidadas y validadas tanto a nivel nacional como internacional», enfatizando que cada buque construido en Asmar «es una inversión en conocimiento, seguridad y desarrollo, una visión que promueve la sinergia entre conocimiento y producción, entre trabajo y tecnología, entre el Estado y la sociedad civil».

Antes de concluir su discurso, el vicealmirante agradeció a los miembros de Asmar, indicando que gracias a su esfuerzo diario, «no solo cortamos planchas, no solo ensamblamos bloques, no solo lanzamos buques al mar. Con su labor comprometida, construyen desarrollo nacional, generan confianza en nuestras instituciones, proyectan internacionalmente nuestras capacidades, refuerzan la seguridad de nuestras costas y contribuyen significativamente a la soberanía de nuestra Patria».

Una tarea ambiciosa

Más adelante, la ministra Delpiano, junto al almirante Cabrera, el director de Asmar y el administrador de Asmar Talcahuano, capitán de navío Rafael Letelier, llevaron a cabo el corte de la primera plancha de un elemento estructural del buque que conforma la varenga del bloque 51, un refuerzo transversal perpendiculante a la quilla que refuerza el casco contra la flexión, además del descubrimiento de una placa conmemorativa que se exhibirá en un lugar destacado durante toda la vida útil de la unidad.

La ministra Delpiano comentó en su discurso que «lo que se ha lanzado hoy no es solo la construcción de un buque, es la Política Naval de Chile, un proyecto más ambicioso, más grande, concebido como política naval, que busca integrar todas las capacidades propias de Asmar y también todas las capacidades del sector privado, que en el sur de Chile son muchas».

En este sentido, enfatizó que «junto con Corfo se dará una gobernabilidad a esta política. Este plan cuenta con un eje central muy sólido aquí en Asmar, pero es aún más ambicioso, por lo que podríamos estar construyendo partes de un buque en otros lugares, no solo un buque tipo Escotillón, sino también transbordadores en el sur, etc.».

La ministra Delpiano destacó en este punto la importancia de «que toda esta iniciativa sea percibida por Chile como parte de una política que crea empleo, produce desarrollo y nos brinda un importante grado de autonomía. La tarea es ambiciosa; se trata de construir nuestra propia flota a partir de recursos propios».