El Reino Unido (RU) sostiene su actual presencia en nuestro territorio, en parte, gracias al Tratado de Utrecht de 1713 y, en parte, por medio de una imposición imperialista y neocolonial que resulta absolutamente inaceptable para España. Durante los últimos 311 años, el RU ha moldeado su ocupación de Gibraltar priorizando únicamente su propio interés, sin mostrar consideración ni respeto hacia un importante aliado en la Alianza Atlántica (OTAN), especialmente en los momentos más vulnerables de la Historia de España.