A lo largo de los siglos, los navegantes se han orientado utilizando las estrellas. Recientemente, la navegación celeste ha experimentado un renacer en el ámbito militar, como una opción ante posibles interferencias de los sistemas satelitales. Sin embargo, esta no ha sido la única técnica tradicional que ha sido recuperada y adaptada con tecnología avanzada. En la actualidad, la navegación fundamentada en el campo magnético terrestre, que ha sido empleada en brújulas durante más de mil años, regresa con una meta mucho más ambiciosa: facilitar la navegación absoluta sin depender de satélites, señales externas ni referencias visuales. Y lo logra gracias a una revolución tecnológica: la magnetometría cuántica.