Los recientes conflictos han evidenciado de manera clara que los vehículos blindados y los tanques exhiben vulnerabilidades derivadas de su diseño y de la llegada de nuevas amenazas, en particular las aéreas y autónomas, que pueden enfocarse en ellos para aniquilarlos. La fusión de elementos de diseño tradicionales se ha visto complementada por la introducción de sistemas de protección activa (APS, Active Protection System), que integran antenas de radar capaces de detectar amenazas (como proyectiles, granadas y drones) en aproximación, junto con lanzadores de proyectiles diseñados para interceptarlas y destruirlas.