El 10 de octubre finalizó el ejercicio «Chergui 25», que reunió durante tres semanas a unidades de las Fuerzas Armadas de Marruecos y de Francia en la región de Er-Rachidía. No fue solo un entrenamiento periódico, sino un indicador de la profundidad de la cooperación operativa entre ambos países y un mensaje sobre la preparación conjunta en un entorno desértico sumamente exigente.


Dimensiones tácticas y operativas


«Chergui 25» se diseñó con una estructura dual que combina el entrenamiento de mando y control con maniobras con fuego real.


  1. Ejercicio de Puesto de Mando (CPX – Command Post Exercise). Esta fase estuvo dedicada a probar las capacidades de planificación y coordinación a nivel estratégico y operativo. El objetivo era garantizar un flujo fluido de órdenes e información entre los mandos marroquíes y franceses, y unificar los Procedimientos Operativos Estándar (SOPs) en un teatro de operaciones conjunto.

  2. Ejercicio de Fuego Real (LIVEX – Live Exercise). Esta parte constituyó la verdadera prueba de la interoperabilidad en el terreno. Se observó una integración avanzada entre las fuerzas terrestres y aéreas, donde helicópteros de ataque franceses Tigre y de transporte NH90 trabajaron junto a los helicópteros Gazelle marroquíes para proporcionar apoyo de fuego y reconocimiento a las fuerzas terrestres.


En el terreno, los carros de combate M1A2 Abrams marroquíes formaron una fuerza de ataque que operó en coordinación con unidades de infantería mecanizada francesa del 1er Regimiento de Tiradores (1er RT) y el 1er Regimiento de Cazadores (1er RC). Esta integración de activos aéreos y terrestres representa el concepto moderno de «maniobra aeroterrestre», que busca lograr superioridad mediante velocidad y coordinación de la potencia de fuego.


La geografía de la región de Tafilalet, con su terreno irregular que combina cadenas montañosas, desierto abierto y grandes variaciones térmicas, proporcionó un entorno ideal para poner a prueba la resistencia y el rendimiento del personal y el equipo en condiciones adversas.


Objetivos estratégicos y mensajes subyacentes


La elección del escenario del ejercicio, que simula una operación defensiva para repeler una «agresión contra la integridad territorial de Marruecos», no fue un detalle insignificante. Adquiere un significado estratégico más profundo al considerar el teatro de operaciones cuidadosamente seleccionado: la región de Er-Rachidía, situada cerca de la frontera oriental de Marruecos. Esta sincronización entre la naturaleza del escenario y la ubicación geográfica eleva el ejercicio más allá de un mero entrenamiento técnico, convirtiéndolo en un mensaje operativo y político con múltiples dimensiones.


El objetivo fundamental aquí trasciende el sencillo intercambio de experiencias tácticas, abordando la construcción de una capacidad de combate integrada. Las maniobras buscan traducir el concepto de «interoperabilidad» de un término técnico a una realidad tangible en el terreno, donde las unidades blindadas marroquíes y los helicópteros de ataque franceses operan como una fuerza cohesiva bajo una estructura de mando conjunta, lo que refleja la esencia de las alianzas militares modernas.


Por otro lado, el despliegue de activos franceses como los helicópteros Tigre y NH90 junto a las fuerzas marroquíes se interpreta como una afirmación práctica de la profundidad de la asociación entre París y Rabat. Francia no solo se posiciona como un socio político, sino que también demuestra su disposición a involucrarse sobre el terreno para fortalecer las capacidades defensivas de un aliado estratégico en el norte de África. En definitiva, la realización de un ejercicio de esta magnitud, con este escenario defensivo específico en una zona fronteriza sensible, representa una evidente demostración de capacidad de disuasión conjunta, diseñada para responder a posibles desafíos de seguridad regional.




Grupo de los participantes.



El silencio argelino


Es notable el silencio mantenido por Argelia durante el período de las maniobras, lo que contrasta con la reacción de marzo pasado tras el anuncio inicial del ejercicio, que lo calificó de «provocación» y convocó al embajador francés.


Este cambio puede ser interpretado desde diversas perspectivas. Es posible que la postura argelina haya llegado a la conclusión de que la escalada mediática y diplomática no resultó efectiva, y que el silencio es ahora una opción tácticamente más eficaz. O bien, podría ser un reconocimiento de que estas maniobras se han convertido en un hecho consumado dentro de la agenda de cooperación franco-marroquí, haciendo que las reacciones repetitivas pierdan su impacto con el tiempo.


En conclusión, el ejercicio «Chergui 25» confirma que la cooperación militar franco-marroquí ha evolucionado hacia una fase de madurez operativa avanzada. Ya no se limita a entrenamientos simbólicos, sino que se centra en construir una capacidad real e integrada para la acción conjunta en escenarios complejos. (Alex Ribeiro)

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