En los primeros años de este siglo, como parte de la intención de fortalecer al Ejército de Tierra francés,  l’Armée de terre, se llevó a cabo un avance tecnológico significativo en los medios y equipos destinados a sus combatientes, con el fin de hacerlos más letales en operaciones en entornos asimétricos. Estos avances formaban parte del programa FELIN (Fantassin à Équipements et Liaisons Integrés), que se inició en la última década del siglo pasado con el objetivo de lograr desarrollos considerados revolucionarios en ese momento.