La zona del Sahel se ha convertido en un foco crucial de preocupación para Europa. Esta franja africana, que abarca desde Senegal hasta Sudán, enfrenta una serie de desafíos que no solo amenazan su estabilidad interna, sino también la seguridad y los intereses estratégicos europeos. La proliferación del terrorismo yihadista, la debilidad de las instituciones, los conflictos armados prolongados, la presencia de actores externos hostiles a Europa y una presión demográfica sin precedentes crean un panorama complejo que requiere una revisión exhaustiva de la estrategia de la Unión Europea hacia el Sahel.