En el año 1797 se establece la Dirección de Trabajos Hidrográficos, también conocida como Dirección de Hidrografía, con sede en Madrid. Este organismo es responsable de la publicación de las primeras cartas de la élebre «Expedición Malaspina» (1789-1794), considerada una de las más destacadas del siglo XVIII. Esta actividad, que se remonta a más de 225 años atrás, ha dejado una huella significativa en la labor de la Armada, ya que representa el organismo encargado en España de cumplir con los compromisos estatales en el crucial ámbito de proporcionar cartografía segura para la navegación, frente a la comunidad internacional.