Colombia ha tomado un paso significativo en la modernización de su defensa aérea al firmar un acuerdo con la empresa sueca Saab AB para la compra de 17 aviones de combate Gripen. Este sistema de armas representa un avance generacional en la flota de la Fuerza Aeroespacial Colombiana. Esta decisión concluye un extenso proceso en el que el país consideró diversas opciones internacionales, incluyendo modelos norteamericanos y europeos, hasta optar por una plataforma que ofrece costos operativos relativamente bajos, alta capacidad tecnológica y la posibilidad de participación industrial nacional.