miércoles, 15 de julio de 2026
Defensa

La próxima generación de acorazados «Trump» de la Marina de EE. UU.

Donald Trump ha conmocionado tanto el ámbito militar como el político internacional: tras más de 80 años sin que un astillero estadounidense construyera un acorazado, la Marina de Estados Unidos (US Navy) ha anunciado que comenzará la edificación de una nueva clase de acorazados que llevará el nombre del propio presidente, integrándose dentro del ambicioso concepto de la «Flota Dorada», promovido desde la Casa Blanca como parte de su doctrina geopolítica de defensa.

Este anuncio, realizado el lunes 22 de diciembre durante una rueda de prensa en su villa de Mar-A-Lago en Palm Beach (Florida), representa uno de los proyectos más audaces en la modernización de la US Navy desde el final de la Guerra Fría. En su presentación, el presidente Trump, fiel a su estilo, no escatimó en elogios y afirmó que estos nuevos buques no solo serán los más poderosos y avanzados, sino también los más representativos de la supremacía naval estadounidense.

¿Qué es la clase Trump?

Hasta ahora, se sabe que la nueva clase de acorazados Trump representa una ruptura con la tradición reciente de la US Navy, que desde el final de la Segunda Guerra Mundial ha priorizado la construcción de portaaviones y destructores sobre los acorazados clásicos. Sin embargo, el presidente Trump ha decidido revivir y actualizar este concepto, enfatizando la combinación de poder de fuego, blindaje robusto y tecnología avanzada.

Según se ha anunciado, los acorazados clase Trump se prevé que tengan entre 30.000 y 40.000 toneladas, estarán equipados con cañones electromagnéticos de última generación, defensa antimisiles avanzada, sistemas de drones integrados y una estructura diseñada para minimizar la detección por radar. Además, contarán con instalaciones de mando y control digitalizadas, con inteligencia artificial para la toma de decisiones en tiempo real, y también se prevé que puedan portar misiles balísticos intercontinentales desde la superficie, estimándose que esta clase podría incluir entre 20 y 25 buques.

La «Flota Dorada»: un concepto revolucionario

De acuerdo con el diario estadounidense The Wall Street Journal, el concepto de la «Flota Dorada» abarca mucho más que la construcción de nuevos buques de superficie. Se trata de una visión estratégica en la que la Casa Blanca busca reposicionar a Estados Unidos como la potencia naval indiscutible antes de la mitad del siglo XXI. Dentro de esta iniciativa, se invertirán recursos no solo en acorazados, sino también en portaaviones de próxima generación, submarinos no tripulados y corbetas ultrarrápidas.

La denominación «Dorada» alude, según el propio presidente Trump, a la excelencia, el poder y la prosperidad que simbolizan estos novos activos militares de la US Navy. El presidente ha declarado que la flota será «no solo la más poderosa, sino la más deslumbrante que los mares hayan visto jamás». La importancia de la imagen y de la marca personal del mandatario es clara, contribuyendo a consolidar su legado en la defensa estadounidense.

Este anuncio ha suscitado reacciones polarizadas dentro y fuera de Estados Unidos. Senadores y representantes del Congreso del partido Demócrata han criticado la enorme inversión requerida, cuestionando la relevancia de volver a los acorazados en una era dominada por la guerra cibernética y los misiles de largo alcance. Sin embargo, sus homólogos del partido Republicano, junto a asesores en defensa, destacan la importancia simbólica y estratégica de la iniciativa para disuadir a potenciales adversarios, en especial a China.

A nivel internacional, potencias como China y Rusia han seguido atentamente el anuncio, y analistas en temas de defensa consideran que la «Flota Dorada» podría desencadenar una nueva carrera armamentista naval, forzando a otros países a acelerar la modernización de sus propias flotas.

La construcción de la clase «Trump» marca un regreso a la prominencia de los acorazados, pero con una perspectiva adaptada a los desafíos actuales. La fusión de tecnología avanzada, potencia de fuego clásico y capacidades autónomas podría redefinir las operaciones navales del futuro en escenarios de alta tensión. Queda por ver si la apuesta de la administración Trump se convertirá en una revolución genuina o en una estrategia costosa y controvertida. Lo cierto es que el anuncio ya ha dejado una huella perdurable al colocar nuevamente a las Fuerzas Armadas estadounidenses en el centro del debate global sobre el poder militar en pleno siglo XXI. (Bernardo de la Fuente)

Copyright © Grupo Edefa S.A. defensa.com ISSN: 3045-5170. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso y autorización previa por parte de la empresa editora.

Editor

Redacción.