Oriente Medio ha experimentado una nueva fase de intensificación militar tras la conclusión de la tregua temporal que Teherán y Washington habían establecido en junio. La situación generó un intercambio de ataques aéreos y misiles dirigidos contra instalaciones ubicadas en la costa iraní y bases estadounidenses situadas en países del Golfo. En este contexto, Irán comunicó el cierre del estrecho de Ormuz a la navegación internacional, una medida que representa una amenaza para las rutas mundiales de distribución de petróleo.
Con Información de www.defensa.com
