miércoles, 15 de julio de 2026
Policial

Apagones generalizan inseguridad en las ciudades

La interrupción del suministro eléctrico puede afectar gravemente a los sistemas de seguridad física y de monitoreo remoto, especialmente si no cuentan con redundancia energética ni planes de continuidad operacional. Aunque muchos dispositivos incorporan baterías de respaldo, su autonomía suele ser limitada y depende del diseño de cada instalación.

Principales impactos

Cámaras de videovigilancia (CCTV)

Las cámaras dejan de funcionar si pierden alimentación eléctrica. En sistemas IP, un corte también puede afectar switches PoE, routers y grabadores (NVR), dejando fuera de servicio toda la red. Se pierde la transmisión en vivo y la grabación si los equipos de almacenamiento también quedan sin energía.

Centrales de monitoreo remoto

Si el sitio protegido pierde electricidad y las comunicaciones, la central deja de recibir señales de alarma, video o eventos. Si la empresa de monitoreo dispone de infraestructura crítica con UPS y generadores, podrá seguir operando; sin embargo, no podrá supervisar instalaciones completamente incomunicadas.

Sistemas de alarma

Las centrales de alarma suelen incorporar baterías que permiten varias horas de funcionamiento. Cuando la batería se agota, el sistema deja de detectar intrusiones o incendios. Una batería deteriorada puede reducir la autonomía a pocos minutos.

Control de acceso

Lectores biométricos, tarjetas de proximidad y torniquetes pueden quedar fuera de servicio. Dependiendo de la configuración, las puertas pueden permanecer bloqueadas o desbloquearse automáticamente por razones de evacuación.

Comunicaciones

El monitoreo remoto depende de la conectividad. Si se interrumpe internet por fibra, redes móviles o enlaces de radio, la transmisión de alarmas y video puede quedar completamente interrumpida.

Detección de incendios

Los paneles de incendio cuentan normalmente con baterías para mantener la operación durante varias horas. Sin embargo, sirenas, comunicadores, módulos de monitoreo y equipos auxiliares también dependen de que esas baterías mantengan suficiente carga.

Riesgos para las organizaciones

Durante un apagón prolongado pueden producirse mayor vulnerabilidad frente a robos y actos de vandalismo, pérdida de evidencia audiovisual, disminución de la capacidad de respuesta, interrupción del control de accesos, pérdida de trazabilidad de eventos y mayor exposición a sabotajes.

Medidas de mitigación

Una estrategia robusta contempla varias capas de respaldo: UPS para cámaras, servidores, switches y equipos de comunicaciones; generadores eléctricos automáticos; baterías con autonomía adecuada y mantenimiento periódico; comunicaciones redundantes (fibra + 4G/5G + radio); monitoreo del estado de energía y de las baterías; pruebas periódicas de continuidad operacional y protocolos de contingencia para personal de seguridad.

Tendencias tecnológicas

Los sistemas modernos incorporan funciones que aumentan la resiliencia, como monitoreo remoto del estado de las baterías, alertas automáticas por pérdida de alimentación, equipos de bajo consumo energético, grabación en el borde en tarjetas SD cuando se pierde la conexión con el servidor y administración inteligente de la energía mediante plataformas de gestión.

En resumen, un corte de energía no solo apaga equipos: puede comprometer toda la cadena de seguridad, desde la detección de un incidente hasta su registro y la respuesta operativa. Por ello, la resiliencia energética debe considerarse un componente esencial del diseño de cualquier sistema de seguridad moderna. En instalaciones críticas —como hospitales, aeropuertos, bancos, centros logísticos, infraestructura pública o industrias— la disponibilidad de respaldo eléctrico y de comunicaciones redundantes es un requisito indispensable para mantener la continuidad de la protección y el monitoreo.

Con Información de revistaseguridad.cl

Editor

Redacción.

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