La Marina Real Canadiense está organizando un nuevo capítulo en su exploración polar, con planes de regresar a la Antártica en una misión que promete fortalecer la colaboración internacional y el avance de la investigación científica. El vicealmirante Angus Topshee, comandante de la MRC, compartió con Murray Brewster de CBC las motivaciones detrás de esta segunda expedición antártica, solo un año después del viaje histórico del HMCS «Margaret Brooke» más allá del Círculo Polar Antártico. Si todo sigue el rumbo previsto, un equipo de las Fuerzas canadienses y científicos del país se embarcará a principios de 2026 en el Rompehielos AGB-46 «Almirante Viel», consolidando una alianza estratégica con la Armada de Chile.

Esta iniciativa, que aún está en las primeras etapas de conversación, busca no solo ampliar el conocimiento sobre el continente helado, sino también reforzar la presencia canadiense en una región de creciente interés geopolítico y científico. El vicealmirante Topshee subrayó la relevancia de estas misiones para comprender mejor los cambios climáticos y asegurar la seguridad polar, un asunto que ha cobrado importancia en los últimos años. El Rompehielos chileno será el anfitrión de esta expedición de dos semanas, con un enfoque en la recolección de datos que enriquecerán la investigación global.

Marino chileno guiando a un marino canadiense a bordo del HMCS Margaret Brooke durante la navegación en el Mar de Drake rumbo a la Antártica.

El precedente de esta nueva aventura lo estableció el HMCS «Margaret Brooke», un patrullero de altura de la clase Harry DeWolf que en marzo de 2025 se convirtió en el primer barco de la MRC en navegar el Paso de Drake y cruzar el paralelo 60 sur, logrando un récord histórico para la flota canadiense. Las imágenes compartidas por la Embajada de Canadá en Chile en redes sociales muestran al buque navegando por los canales australes de Chile, con tripulaciones canadienses y chilenas colaborando estrechamente. Este viaje, que incluyó una circunnavegación completa de Sudamérica, dejó una impresión duradera y sentó las bases para una cooperación más estrecha entre ambos países.

A bordo del «Margaret Brooke», científicos canadienses llevaron a cabo estudios pioneros, cuyos resultados preliminares están en proceso de análisis para su publicación en revistas científicas. La colaboración con la Armada chilena, que posee una larga trayectoria en operaciones antárticas, fue fundamental durante esa misión y se perfila como el eje central de la próxima expedición.

Esta nueva misión podría establecer un precedente para futuras colaboraciones, no solo entre Ottawa y Punta Arenas, sino también con otros actores interesados en la gobernanza antártica.

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